La renuncia de Alejandro Gertz Manero como fiscal General de la República marca un punto de inflexión en la vida institucional del país.
Tras asumir el cargo en enero de 2019, como el primer titular de la FGR bajo el nuevo esquema de autonomía, su salida anticipada abre un debate sobre la independencia real de la procuración de justicia en México.
Una gestión entre avances y controversias
Durante más de seis años, Gertz Manero impulsó la creación de fiscalías especializadas y programas de profesionalización del Ministerio Público. Sin embargo, su administración estuvo marcada por polémicas:
Caso familiar: la investigación contra su cuñada y sobrina por presunto homicidio generó acusaciones de conflicto de interés.
Investigaciones de alto perfil: se le cuestionó por la discrecionalidad en procesos contra figuras políticas y empresariales.
Ausencias recientes: su falta en reuniones de seguridad alimentó rumores sobre distanciamiento con el Ejecutivo.
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Reacciones políticas
La renuncia fue recibida con expectativa en el Senado, convocado a sesión extraordinaria para discutir el relevo.
Entre los nombres que se perfilan como sucesores destacan Arturo Zaldívar, Ernestina Godoy y Omar García Harfuch, todos cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Balance y futuro
La salida de Gertz Manero cierra un ciclo en el que la FGR avanzó en estructura, pero quedó rezagada en credibilidad pública.
Cabe destacar que el relevo será determinante para definir si la institución consolida su autonomía o se diluye en la dinámica política.






