Hace 90 años, el 1 de enero de 1936, el presidente Lázaro Cárdenas emitió el decreto de creación del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Esta institución ha sido el pilar educativo que coadyuva con programas emblema del gobierno federal; actualmente, cuenta con 93 unidades académicas distribuidas en 24 estados y la Ciudad de México, abarcando 75% del territorio nacional.
En la celebración de su 90 aniversario, el Politécnico reafirmó su papel como institución estratégica para México, alineada a la política educativa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a las directrices marcadas por el titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, e impulsadas por su director general, el doctor Arturo Reyes Sandoval.
El IPN ha consolidado una amplia estructura académica y es protagonista de proyectos estratégicos del gobierno, tales como la conformación del primer auto eléctrico mexicano, Olinia; el Proyecto Kutsari, orientado al establecimiento del Centro Nacional de Diseño de Semiconductores; y la Misión Satelital Ixtli, cuyo objetivo es conformar una constelación de satélites en órbita terrestre baja para la observación del territorio nacional.
Presión de demanda, rezagos y límites estructurales a 90 años del IPN
El IPN, a 90 años de su creación, enfrenta una presión creciente derivada de la alta demanda y de la insuficiencia de recursos para infraestructura, personal académico y procesos de enseñanza. Aunque no existen cifras públicas consolidadas sobre el total de rechazados en nivel superior para 2026, los datos más recientes del proceso de admisión en bachillerato muestran la magnitud del reto: en 2025, 107,790 aspirantes presentaron el examen UNAM–IPN para nivel medio superior. De ellos, 1,476 aspirantes (1.35%) ni siquiera pudieron presentar la prueba por fallas técnicas o de conectividad, lo que evidencia limitaciones operativas en los procesos digitales del instituto.
Además, el IPN y la UNAM reportaron 97 exámenes cancelados por irregularidades como uso de celulares o difusión de reactivos, lo que refleja vulnerabilidades en los sistemas de supervisión y control del proceso de admisión.
Aunque estos datos corresponden al nivel medio superior, ilustran un problema estructural: la demanda supera la capacidad instalada. En nivel superior, la tendencia histórica indica que el IPN rechaza a decenas de miles de aspirantes cada año, pero la institución no publica cifras detalladas y actualizadas por carrera o modalidad, lo que dificulta evaluar la magnitud real del rezago.
Baja titulación
Otro indicador crítico es la titulación, donde el Politécnico mantiene porcentajes tradicionalmente bajos en comparación con estándares internacionales. Aunque no existen cifras oficiales recientes en los resultados de búsqueda, estudios previos de educación superior han señalado que el IPN suele registrar tasas de titulación efectivas por debajo del 50%. Esto refleja problemas de acompañamiento académico, carga docente, rezagos administrativos y falta de recursos para prácticas, laboratorios y asesorías.
Estos datos muestran que, pese a su expansión territorial y a su papel estratégico, el IPN enfrenta una brecha creciente entre su misión institucional y su capacidad real para sostener infraestructura, procesos académicos y atención a su comunidad.
Internacionalización para colocarlo en el escenario global
Uno de los objetivos estratégicos ha sido su internacionalización, orientada a posicionar el talento politécnico en escenarios globales, fortalecer la movilidad estudiantil y fomentar la colaboración académica con universidades y centros de investigación de alto prestigio en el mundo.
El propio instituto destaca que cuenta con una sólida oferta educativa, que incluye becas económicas, deportivas y de excelencia académica, las cuales fortalecen la equidad en el acceso, la permanencia escolar y la movilidad social. Estas acciones reflejan el compromiso institucional con la formación integral de jóvenes preparados para enfrentar retos globales, sin dejar de lado su bienestar.
Los logros alcanzados en 90 años reflejan una vocación permanente por la innovación, la investigación científica y la vinculación con los sectores productivo y social, lo que impacta de manera directa en el crecimiento y el bienestar del país.
Principales problemas que enfrentó el IPN en 2025
Durante 2025, el IPN enfrentó problemas de gobernanza, vacantes prolongadas en puestos directivos y señalamientos de mala administración. Estos factores generaron conflictos internos, crisis de liderazgo, quejas de corrupción y falta de transparencia, lo que afectó el funcionamiento general de las unidades académicas con movilizaciones, demandas de profesores y estudiantes, e incluso paros.
También hubo señalamientos sobre fallas técnicas y críticas en los procesos de admisión. El examen de educación media superior, aplicado en conjunto con la UNAM a través de ECOEMS, reportó fallas técnicas, protestas estudiantiles, quejas de cancelaciones y dificultades de conectividad, situación que generó incertidumbre entre los aspirantes.
Aunque el IPN amplió la matrícula y garantizó el acceso a más estudiantes mediante programas como “Mi derecho, mi lugar”, hubo señalamientos de que la transición hacia procesos digitales sigue presentando retos organizativos.
Al inicio del año surgió incertidumbre por un presunto recorte presupuestal para 2025; sin embargo, la SHCP corrigió el error y aseguró un incremento conforme a la inflación para el IPN y otras universidades. No obstante, existe preocupación en sectores educativos sobre el financiamiento real para la educación superior en el mediano plazo.
La continua apertura de nuevas unidades para aumentar la matrícula presenta retos organizativos para mantener la calidad educativa y los servicios, además de la carga administrativa que implica.
IPN: 90 años; retos en 2026
De acuerdo con analistas de educación superior, en este 2026 el IPN enfrenta retos como el fortalecimiento de la gobernanza y la administración institucional. Es necesario reforzar los sistemas de gestión interna, llenar vacantes clave con procesos transparentes, combatir prácticas de mala administración o corrupción y mejorar los mecanismos de control y rendición de cuentas en el uso de recursos.
Además, se debe optimizar el proceso de admisión digital, garantizar que las plataformas en línea sean estables, accesibles y equitativas para todos los aspirantes, y ofrecer soluciones claras y oportunas ante las fallas reportadas por los estudiantes.
En ese mismo orden, es fundamental fortalecer la sustentabilidad presupuestal y la gestión de recursos. El reto para 2026 es mantener y mejorar la eficiencia del gasto, asegurar que los recursos lleguen a proyectos prioritarios y modernizar la infraestructura educativa.
Finalmente, resalta la necesidad de convertir acuerdos y colaboraciones en proyectos concretos que generen beneficios medibles para los sectores públicos y privados. Asimismo, mejorar la vinculación entre academia, gobierno y empresas para aumentar las oportunidades laborales y de innovación para estudiantes y egresados, asegurando que la apertura de unidades académicas y el aumento de matrícula no comprometan la calidad de la educación, la infraestructura, los servicios estudiantiles ni el apoyo académico.






