El festival cultural Sílaba de Agua abrió su programación con un emotivo homenaje al cantautor revolucionario Máximo Jiménez, figura clave de la música sabanera de contenido social en Colombia.
El evento tuvo lugar en el salón Pierre Daguet de la Universidad de Bellas Artes, en el Centro Histórico de Cartagena, y contó con la participación del filósofo colombiano Eduardo López Vergara, el lingüista Juan Carlos Urango y el periodista Rubén Darío Álvarez.
Durante el conversatorio “50 años del Indio del Sinú”, se destacó el impacto del primer long play de Jiménez, considerado por los panelistas como la propuesta musical más arrojada del contexto colombiano en materia de canción protesta.
López Vergara subrayó que “ningún compositor alcanzó el nivel de contundencia lírica y compromiso social de Máximo Jiménez”.
El homenaje incluyó la presencia de Catalina Pérez y Maximito Jiménez, esposa e hijo del artista, quienes interpretaron piezas revolucionarias y recordaron el legado de quien acompañó con música las tomas de tierras impulsadas por la ANUC en los años 70.
Se proyectaron fragmentos de sus canciones más emblemáticas, como “El indio sinuano” y “No quiero cantarle al amor” y se evocó su vínculo con intelectuales como David Sánchez Juliao, Orlando Fals Borda e Iván Chalarca, integrantes de la Fundación La Rosca.
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Homenajes a figuras de la cultura colombiana
Además del tributo a Jiménez, el festival exaltó las obras de tres gigantes de la cultura colombiana: el escritor David Sánchez Juliao (80 años de natalicio), el sociólogo Orlando Fals Borda (100 años), y el pintor Iván Ulianov Chalarca Grisales, cuyas ilustraciones acompañaron las luchas campesinas en Córdoba y Sucre.
El evento dejó claro que la obra de Máximo Jiménez no solo pertenece al archivo musical, sino que sigue siendo una herramienta de memoria, resistencia y pedagogía popular.
“La canción debe volverse testimonio de la historia del país”, afirmó López Vergara, recordando que el artista fue censurado durante cinco años y que su regreso con El retorno marcó una nueva etapa de confrontación directa con el Estado colombiano.






