Stephanie Salas disfruta cada función de El seductor y celebra el juego escénico que propone la obra. La actriz participa con cuatro personajes completamente distintos y asume el reto con humor, energía y libertad. “De verdad cambio radical de personajes: de una española exagerada me voy a una norteña”, compartió.
Salas explicó que cada transformación implica vestuario, pelucas y actitudes opuestas. “Entro con un body, me pongo la bota, la peluca y ya soy otra persona”, dijo. Esa dinámica la mantiene conectada con el público y con sus compañeros en escena, especialmente con Humberto Zurita. “Hemos platicado muchísimo, él es norteñísimo y nos divertimos mucho”, señaló.
La actriz confesó que no logra elegir un solo personaje favorito. “Todos me encantan, la española es tremenda, exagerada… olvídate”, expresó entre risas. Para ella, el mayor valor del teatro radica en la entrega total. “Eso es lo importante: salir a darlo todo, pasártela bien tú y que el público también se la pase bien”.
Sobre el enfoque de El seductor, Salas aclaró que la obra no glorifica el machismo, sino que lo exhibe desde la ironía. “No es que se alabe el machismo, al contrario, lo ves como algo que vas a juzgar”, afirmó. La puesta en escena retoma clichés de los años cincuenta y sesenta para provocar reflexión desde la comedia. “Hoy lo ves y dices: ‘¿cómo puede ser así?’”, comentó.
La actriz destacó que, conforme avanza la historia, las mujeres toman el control. “Todas estas mujeres le dan la vuelta a la situación, lo empoderan y lo chamacean”, dijo, al subrayar el mensaje actual que se esconde detrás del humor.
En otro tema, Stephanie Salas respondió a los señalamientos sobre un supuesto abandono de la cripta de Silvia Pinal durante el Día de Muertos. La actriz negó categóricamente esa versión. “Eso no es cierto, para nada”, sostuvo. Aseguró que la familia acudió con anticipación, llevó flores y convivió con su memoria. “Fuimos, cantamos y estuvimos ahí con ella”, recalcó.
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Finalmente, Salas evitó hablar sobre asuntos legales relacionados con documentos de doña Silvia y pidió respeto. “No vengo a hablar de eso, es algo que se debe resolver en familia, tras bambalinas”, afirmó. Con firmeza, añadió: “A mi abuelita no le estaría gustando ver esto”.






