El gobierno de Estados Unidos anunció este jueves una reforma histórica a la pirámide alimentaria con la publicación de una nueva guía nutricional, una medida que se alinea con las demandas de la nutricionista Adriana Martín.
Martín, considerada una de las voces más autorizadas en la materia, había insistido previamente en la televisión hispana sobre la necesidad de transformar nuestros hábitos hacia modelos más ancestrales. Este cambio institucional marca un giro significativo al priorizar el consumo de alimentos naturales y lanzar una advertencia contundente contra los peligros de los productos ultraprocesados.
La propuesta defendida por Martín se basa en la denominada “dieta del Creador”, cuyo pilar fundamental es consumir únicamente aquello que se puede cazar, pescar o recolectar.
Según la experta, si un alimento no es natural, es un producto procesado por el hombre y debe ser ingerido con mucha cautela. Esta filosofía milenaria busca reducir la dependencia de artículos empaquetados, enfocándose en una nutrición más instintiva y natural que ha definido la supervivencia humana durante siglos.
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Prioridades en la nueva estructura piramidal
La nueva estructura de la pirámide ha invertido sus prioridades, colocando ahora a la carne y los lácteos enteros en la parte superior, acompañados de frutas y verduras. Entre los cambios más notables, las guías duplican la porción diaria de proteínas recomendadas y fomentan el uso de lácteos integrales sobre las versiones bajas en grasa.
Al mismo tiempo, el documento oficial sugiere evitar de forma estricta los azúcares, los refrescos y alimentos ultraprocesados como galletas, chips y papas fritas.
Para quienes siguen regímenes veganos o vegetarianos, la guía enfatiza la importancia de consumir una gran variedad de legumbres y verduras de distintos colores para asegurar la obtención de aminoácidos esenciales. Finalmente, Martín recomienda aplicar la regla del 80-20, donde el 80% de la dieta consista en alimentos naturales y solo el 20% en productos procesados.
Con esta reforma, Estados Unidos busca fomentar una nutrición más coherente con la biología humana y disminuir el impacto de los productos industriales en la salud pública.
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