La informalidad laboral se mantiene como el principal desafío para México en 2026, de acuerdo con el estudio Tendencias Laborales 2026: La ventaja humana, presentado por ManpowerGroup en el Foro Económico Mundial de Davos.
En el documento, la firma de capital humano advierte que, sin políticas internas orientadas al desarrollo del talento, las empresas mexicanas corren el riesgo de quedar rezagadas frente a la transformación digital.
El análisis identifica tres obstáculos centrales:
- Altos niveles de informalidad, que limitan la productividad y reducen la cobertura de seguridad social.
- Brechas de habilidades, que dificultan la adaptación de los trabajadores a nuevas tecnologías.
- Escasa vinculación entre el sistema educativo y el sector productivo, lo que genera un desajuste entre la formación académica y las necesidades reales de las empresas.
Estas condiciones, señala el estudio, podrían frenar la capacidad de las organizaciones para capitalizar los beneficios de la automatización y la Inteligencia Artificial, en un entorno donde la competencia por perfiles calificados se intensifica.
El trabajador en el centro de la estrategia
El informe subraya que los modelos laborales más flexibles, las estrategias de bienestar y las culturas organizacionales centradas en las personas serán determinantes para atraer y retener talento.
En este contexto, la experiencia del trabajador deja de ser un aspecto secundario y se convierte en un componente estratégico para la competitividad empresarial.
Así, el estudio de ManpowerGroup concluye que el futuro del trabajo no estará definido exclusivamente por la tecnología, sino por la forma en que las organizaciones gestionen su capital humano
Un reto global con rostro humano
Por otra parte, a nivel mundial, las compañías enfrentan un entorno laboral más exigente. La disponibilidad de talento y el desarrollo de habilidades humanas —liderazgo, comunicación, resolución de problemas y pensamiento crítico- se consolidan como factores críticos para la productividad.
El estudio, que recoge la opinión de más de 12 mil trabajadores y 40 mil empleadores en 41 países, advierte que el futuro del trabajo no estará definido exclusivamente por la tecnología, sino por la forma en que las organizaciones gestionen su capital humano.
Advierte que la falta de talento especializado y la rápida obsolescencia de habilidades obligan a las empresas a replantear sus estrategias de capacitación.
La formación continua deja de ser opcional y se convierte en un requisito indispensable para sobrevivir en sectores expuestos a cambios tecnológicos acelerados.
Para 2030, en muchas economías avanzadas, más de uno de cada cuatro trabajadores tendrá más de 55 años, lo que volverá urgente desarrollar modelos de aprendizaje intergeneracional.






