Durante el invierno aumentan las infecciones respiratorias como influenza, COVID-19 y virus sincicial; algunas enfermedades gastrointestinales; y ocurren fenómenos como deshidratación aunque no se perciba, cambios bruscos de temperatura y, en general, se realiza menos actividad física, advierten especialistas de la UNAM.
«La población está expuesta a estas enfermedades y particularmente los estudiantes, para quienes regresar a clases con buena salud requiere combinar la prevención de padecimientos respiratorios con el consumo de alimentos que fortalezcan el sistema inmunológico, además de abrigarse de acuerdo con los horarios escolares», recomendó el director general de Atención a la Salud (DGAS) de la UNAM, Gustavo Adolfo Olaiz Fernández.
El médico cirujano y maestro en Salud Pública recordó a la sociedad en general, y en especial a las y los universitarios quienes inician clases el próximo 3 de febrero, que al reanudar actividades académicas aumenta el estrés ante la mayor carga de labores, razón por la cual se presentan alteraciones de sueño al ajustar horarios y suelen manifestar ansiedad.
Aplicación de vacunas contra influenza y la COVID-19 dentro o fuera de la UNAM
Olaiz Fernández recomendó vacunarse contra influenza y la COVID-19, aplicarse los refuerzos contra otros padecimientos; cubrirse con un abrigo, varias capas de ropa, gorro, guantes, bufanda y calcetines gruesos. “Es fundamental cubrir nariz y boca al salir de lugares cálidos a fríos”, explicó.
«Hay que reajustar el horario de actividades una semana antes de ir a clases para evitar fatiga durante los primeros días, además de limitar el uso de pantallas de dispositivos electrónicos antes de dormir para garantizar un sueño reparador», expresó el director de la DGAS.
Asimismo, dijo que en espacios cerrados es importante tener ventilación natural y permitir la entrada de luz solar, así como dejar de fumar y vapear, pues aumentan el riesgo respiratorio.
Reforzar la higiene y el autocuidado
Aunado a lo anterior, el funcionario de la UNAM detalló la necesidad de reforzar la higiene y el autocuidado, fortaleciendo hábitos simples, pero de alto impacto como el lavado frecuente de manos, el uso de alcohol en gel y de cubrebocas, no compartir botellas, vasos o cubiertos; limpiar teléfonos celulares, audífonos y teclados, entre otras prácticas.
Olaiz Fernández comentó que en temporada fría se reduce la sensación de sed; sin embargo, la deshidratación sigue ocurriendo, y aumenta el consumo de comida ultraprocesada.
“Se debe beber dos litros de agua natural durante el día, tener una lonchera saludable con los tres grupos de alimentos, frutas y verduras, cereales y proteínas magras.
Además incluir alimentos ricos en vitamina C y E (naranja, mandarina, limón); y verduras de hoja verde. Según el especialista se puede realizar ejercicio físico diario, de 10 a 30 minutos, en lugares cerrados, como yoga, baile o estiramiento para mantener el calor corporal.
El cuidado de la salud mental y emocional es igual de importante que la física
«Hay que cuidar la salud mental y emocional, mantener conversaciones positivas; reencuentro con amigos y maestros para motivar a las y los jóvenes; la noche anterior al inicio de clases preparar mochila, ropa y alimentos para reducir el estrés matutino», señaló el administrativo de la UNAM.
Mencionó que en la UNAM se cuenta con programas de atención como ESPORA Psicológica y otros servicios que se ofrecen en escuelas y facultades.
“Si alguien de la comunidad presenta fiebre, tos constante o síntomas de enfermedad respiratoria, es mejor que se mantenga en casa para evitar el contagio masivo en aulas”, puntualizó.
Finalmente, reiteró a estudiantes y personal académico que en caso de requerir atención médica durante su estancia en los planteles, acudan a los servicios médicos de cada uno de estos y a la DGAS.
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