En un entorno internacional cada vez más incierto, la conducción presidencial de la política exterior permite a México mantener una posición coherente y respetuosa del derecho internacional, señala el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila.
El legislador de Morena también agrega que la política exterior mexicana es ajena a las presiones que buscan normalizar la fuerza sobre la ley.
El coordinador de los diputados de Morena en San Lázaro publicó en sus redes sociales el artículo “Groenlandia: un eslabón más del nuevo imperialismo territorial” en el que puntualiza lo siguiente:
“El caso de Groenlandia muestra que el nuevo imperialismo territorial no siempre avanza de manera abrupta. A veces comienza como una propuesta, una presión económica o una justificación estratégica”.
Agrega que el peligro reside precisamente en esa gradualidad, en la capacidad de desplazar los límites de lo aceptable sin necesidad de romperlos de golpe. “Desde esta perspectiva, el asunto no solo es europeo o ártico”.
Les comparto un artículo sobre Groenlandia y cómo el poder territorial, que parecía asunto del pasado, hoy reaparece bajo nuevas formas de control y acuerdos estratégicos. Un tema clave para entender qué ocurre en el mundo: https://t.co/SsNl02dL1H pic.twitter.com/Sq890pKdLF
— Ricardo Monreal A. (@RicardoMonrealA) January 28, 2026
Groenlandia es un eslabón del nuevo imperialismo
En el escrito el legislador revisa la historia y los intentos recientes de adquirir Groenlandia, por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Indica que la situación de Groenlandia es un recordatorio de que el orden internacional puede fragmentarse si se normaliza la noción de que la soberanía es negociable cuando entran en juego intereses mayores.
“En países con una historia de despojo territorial, esa normalización no es inofensiva” afirma.
Para México el debate sobre Groenlandia no es una discusión abstracta
Monreal Ávila asegura que, para México, este debate no es una discusión abstracta ni un ejercicio académico distante, porque tiene memoria histórica.
Recuerda que, en el siglo XIX, el país vivió de manera directa las consecuencias de un orden internacional en el que la fuerza, la presión política y la asimetría de poder se tradujeron en la pérdida de territorio.
Agrega que aquella experiencia marcó profundamente la cultura jurídica y política mexicana, y explica por qué la defensa de la soberanía y de la integridad territorial ocupa un lugar central en nuestra tradición diplomática.
“Esa memoria no se expresa hoy en términos de confrontación, sino de prevención. México aprendió, a un alto costo, que cuando el principio de integridad territorial se relativiza en nombre de la seguridad, del interés estratégico o de la inevitabilidad histórica, los Estados con menor capacidad de respuesta quedan expuestos”.
Por ello, el legislador resalta que el respeto al derecho internacional no es para México una consigna retórica, sino una condición de estabilidad.
Principio constitucional que prohíbe la invasión armada
“La Constitución mexicana consagra desde hace décadas una defensa estricta de la soberanía nacional y de la integridad del territorio”, puntualiza el diputado.
Agrega que ese principio no solo prohíbe la invasión armada, sino cualquier forma de intervención, intromisión o acto desde el extranjero que resulte lesivo para la independencia de la Nación, ya sea por tierra, mar, aguas interiores o espacio aéreo.
“Como legislador –enfatiza–, atestigüé que en meses recientes este marco fue reforzado por iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, mediante reformas constitucionales que precisaron y actualizaron ese mandato”.
Con ella, se deja en claro que el Estado mexicano no aceptará, bajo ninguna circunstancia, violaciones a su territorio ni intervenciones externas sin autorización y colaboración expresa.
Estos principios son la guía que orienta nuestra política exterior y la brújula que ha conducido, con claridad y firmeza, el actuar de la presidenta.
En este punto el legislador de Morena reitera que, en el entorno internacional cada vez más incierto, la manera en que hoy se aplica la política exterior en México permite al país mantener una posición coherente y respetuosa del derecho internacional.
Agrega que cuando el lenguaje de la coerción territorial reaparece en el debate global, incluso entre aliados, la claridad constitucional se convierte en una guía de estabilidad.
Lección para México y América Latina
“Para México y América Latina, la lección es clara: defender el derecho internacional no es solo una postura ética, sino una estrategia de autoprotección”, destaca Monreal.
Y agrega que:
“La historia enseña que las fronteras rara vez se pierden de un día para otro. Se erosionan cuando el mundo se acostumbra a que alguien sugiera moverlas.
“Groenlandia, hoy, no es todavía una anexión, pero sí una señal de advertencia. Escucharla a tiempo es una responsabilidad compartida, especialmente para países que saben, por experiencia propia, que la soberanía se torna más sólida cuando se defiende en el terreno de las ideas”, concluye Monreal Ávila.






