Ante la proximidad del tradicional Día de la Candelaria, el 2 de febrero, el tamal, ese manjar ancestral envuelto en hoja de maíz o plátano, se reafirma como un antojo de profundo arraigo en la cultura gastronómica mexicana, desde Baja California hasta Yucatán.
Este alimento muestra una notable resiliencia ante el auge de los negocios de comida rápida y las nuevas tendencias dictadas por las redes sociales, expuso el empresario Héctor Suástegui, dedicado desde hace más de 30 años a la elaboración de tamales, primero en su natal Metepec, Estado de México, y ahora en Mérida.
Presentes en todas las mesas
Dijo que el tamal siempre está presente en la mesa de los mexicanos y, de manera particular, en Yucatán, donde los llamados “tamales mexicanos” conviven con las variantes locales conocidos como “vaporcitos” (de cerdo, pollo, huevo, pepita de calabaza molida, chaya y xpelón), mucbipollo o pib, los colados, los chanchamitos y Brazo de Reina.

El empresario avecindado en Mérida desde hace más una década explicó que la versatilidad del tamal, equiparada a la del taco, permite que su relleno se adapte a casi cualquier ingrediente, aunque los de mayor demanda son los “verdes”, pero también los de rajas y mole.
Previo a la Feria Nacional del Tamal y Cacao, que se realizará los días 1 y 2 de febrero en el centro comercial Plaza Fiesta de Mérida, Héctor Suástegui dijo que, aunque es común consumir la «guajolota» o torta de tamal, este antojito se mantiene como un pilar de la alimentación práctica y sustanciosa de muchos mexicanos.
El dueño desde hace más de tres décadas -junto con su esposa Patricia Jiménez Sánchez- de la marca “Los tamalitos” dijo que, si bien existen diferencias regionales marcadas, como el relleno, la esencia del producto en el país es la hoja de maíz con que se envuelve.
¿De dónde viene el tamal?
La palabra “tamal” tiene su origen en el vocablo náhuatl “tamalli”, según el vocabulario prehispánico de Alonso de Molina del siglo XV. Los mayas peninsulares expresan waaj (o uáaj) para referirse al maíz en general.
El historiador Carlos Lumhotz documentó que el alimento era parte de rituales en honor a los dioses entre los huicholes de Jalisco, tarascos de Michoacán y tarahumaras de Chihuahua.

Según Sebastián Verti, quien recopiló en su libro “Tradiciones Mexicanas” la extensa variedad de tamales en todo el país, este alimento es el rey de la antojería y protagonista ineludible de las fiestas familiares de los mexicanos, a los que hemos convertido en un platillo excelso y tradicional de la gastronomía nacional.
En la Feria Nacional del Tamal y Cacao participarán más de 20 oferentes provenientes de Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Campeche, Yucatán y de la Ciudad de México.
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