Poner a San Antonio de cabeza no garantiza pareja ni corrige los problemas del corazón, ni da soluciones rápidas para el amor, señala el editorial de la publicación Desde la Fe, órgano informativo de la Iglesia católica en México.
Desde la Fe abre su reflexión por el Día del Amor y la Amistad y llama a dejar atrás la búsqueda de soluciones mágicas para asumir el amor como una tarea personal que exige decisión y madurez.
Cultura marcada por la prisa
El texto señala que, en una cultura marcada por la prisa y lo desechable, muchas personas reducen el amor a una emoción pasajera o a una conveniencia cómoda.
En estas fechas, advierte, la palabra amor se repite tanto que corre el riesgo de vaciarse de sentido y perder su profundidad.
Frente a ello, la Iglesia plantea una visión distinta. A partir de la afirmación bíblica de que “Dios es amor”, el editorial afirma que amar no consiste solo en sentir, sino en participar de una forma de vida que implica:
- Entrega
- Constancia
- Y responsabilidad
“El amor auténtico no se sostiene únicamente en la atracción inicial, sino que se construye y se renueva incluso en medio de las dificultades”, se añade.
Himno de Amor de San Pablo
El mensaje retoma el himno al amor de San Pablo, que describe un amor paciente, servicial y desinteresado.
Desde esta perspectiva, amar implica salir de uno mismo, renunciar al egoísmo y colocar al otro en el centro, una exigencia que contrasta con la lógica del “si no me hace feliz, lo dejo”.
El editorial de Desde la Fe también recuerda aportaciones del magisterio reciente.
Benedicto XVI, en Deus caritas est, afirmó que el amor cristiano se expresa en obras concretas y compromiso, cuando el deseo se integra con la razón y la voluntad.
A su vez, Francisco, en Amoris laetitia, destacó que el amor se aprende en lo cotidiano, en la paciencia, el diálogo y la capacidad de perdonar.
Jesús promete amarnos como a él mismo
Finalmente, Desde la Fe recuerda que Jesús no prometió relaciones sin conflictos, pero sí un amor capaz de atravesarlos.
Amar como Él amó, concluye el texto, implica entrega y servicio, pero también una alegría profunda y duradera.






