En su histórica presentación en el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX, Bad Bunny deslumbró con su atuendo cuidadosamente diseñado, que combinó estilo contemporáneo con símbolos de identidad personal y cultural.
Su elección de vestuario fue uno de los temas más comentados de la noche, generando análisis y reacciones en el mundo de la moda y la música.
Para el show en el Levi’s Stadium de Santa Clara, Bad Bunny optó por un look completamente blanco diseñado para el evento.
La pieza central fue un traje blanco a juego, compuesto por una camisa con corbata, pantalones y una chaqueta ligera, complementado con accesorios y tenis blancos a juego que reforzaron el carácter unitario de la estética.
El traje rindió homenaje a sus raíces puertorriqueñas, con detalles personalizados como el nombre de su familia “Ocasio” y el número 64 incorporado en la chaqueta, una referencia de su identidad familiar y cultural que se destacó visualmente bajo las luces del estadio.
Ver esta publicación en Instagram
Tenis exclusivos y colaboración con adidas
Para completar su look, el “Conejo malo” usó tenis blancos de edición especial (Adidas BadBo 1.0), un modelo que forma parte de su colaboración con la marca deportiva.
Estos tenis, de silueta contundente y estética minimalista, hicieron juego con el resto del traje y se convirtieron en uno de los detalles más fotografiados de la noche.
Su estilista de moda, Storm Pablo, ha trabajado con el artista en múltiples ocasiones y fue clave para integrar elementos de moda contemporánea con referencias culturales y personales dentro del conjunto, apostando por una elegancia limpia que no restara protagonismo a la energía del espectáculo.
El mensaje cultural a través de la moda
Más allá de la elección estética de las prendas, el atuendo de Bad Bunny se interpretó como parte de un mensaje artístico y cultural más amplio.
De acuerdo con analistas de moda, la paleta monocromática y los símbolos familiares apuntaron a una apuesta por la unidad, la alegría y el orgullo de sus orígenes puertorriqueños frente a una audiencia global de cientos de millones.
Aunque días antes del show circularon rumores y especulaciones sobre otras posibles elecciones de vestuario como una falda, ninguna de esas versiones se concretó en la presentación final, lo que reafirmó su intención de centrar su look entre tradición y modernidad sin distracciones polémicas de alto perfil.
En una noche donde también brillaron colaboraciones con invitados como Lady Gaga y Ricky Martin, la presencia de un look potente y simbólico complementó la narrativa de un espectáculo de medio tiempo que fue ampliamente celebrado por su energía, diversidad cultural y su impacto global.






