Mauricio Sulaimán cumple 12 años como presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), pero aún hay un sabor agridulce en cada aniversario.
Y es que Mauricio Sulaimán tomó el cargo a raíz del fallecimiento de su padre José Sulaimán, y asumió el cargo menos de un mes después de que Don José partiera de este mundo.
“Es un día con sabor agridulce, son recuerdos. Yo tomé la presidencia, fui electo a raíz de que falleció mi papá tres semanas después”, recordó.
Fue el 16 de enero de 2014 cuando murió Don José y Mauricio fue electo nuevo presidente del organismo el 11 de febrero de ese año.
“Ni siquiera había pasado un mes y fue un momento emotivo, bonito, positivo, pero también de mucha reflexión”, dijo.
“Entonces lo único que pretendo siempre, todos los días, es seguir los pasos de mi papá, que él sienta que se están haciendo las cosas bien, como él hubiera esperado, como lo hubiera hecho. Esa es la única norma que tengo, llevar el legado de José Sulaimán hacia arriba”, agregó.
Lo único que busca Mauricio es darle continuidad a lo que hizo su padre en casi 38 años como presidente del organismo.
Y aunque el boxeo vive momentos complicados, como la llegada de Zuffa Boxing y la intención de Dana White de que los organismos no sean tomados en cuenta como ha ocurrido en las últimas décadas, Mauricio sabe que la posición que ocupa es difícil.
“Siempre hay de todo, es un deporte que es un volcán en erupción, en la mañana se apacigua y con la noche está otra vez, pero hay que estar dispuesto”.
Por todo lo que hizo Don José y lo que ha hecho Mauricio es normal que existan comparaciones, ya que es el mismo cargo.
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Pero si de algo es consciente Mauricio es que no busca compararse con su padre y nunca lo hará.
“Nunca me he comparado con mi papá, nunca he buscado, no tengo una pretensión de compararme con él”, afirmó.
“Lo único que busco es hacer la mejor labor. Mi tarjeta de presentación es ser el hijo de José, y en vez de que sea una carga o un peso al contrario, es una motivación”, concluyó.






