La tercera edición del Índice Global de Delincuencia Organizada 2025, que mide la prevalencia del crimen organizado y la capacidad de los Estados para enfrentarlo en 193 países, posiciona a México en uno de los lugares más preocupantes a nivel global, tanto en presencia de economías ilícitas como en debilidad institucional para contenerlas.
El índice es elaborado por la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC), una red independiente de expertos con sede en Ginebra, Suiza, y se basa en más de 350 evaluaciones especializadas, datos oficiales y fuentes cualitativas sobre mercados criminales, actores delictivos y resiliencia estatal frente al fenómeno.
Según los resultados, Myanmar encabeza el ranking de criminalidad global (8.08), seguido de Colombia (7.82) y México (7.68), lo que ubica al país en el tercer lugar mundial en niveles de crimen organizado activo.

Los extremos analizados en el Índice
El Índice Global 2025 se divide en dos grandes dimensiones, Criminalidad y Resiliencia, que presenta en una escala del 1 al 10 donde los valores más elevados indican mayor presencia de crimen organizado o mayor capacidad resiliente ante él.
- Criminalidad, que evalúa la magnitud y sofisticación de dos ámbitos:
- Mercados criminales: el tráfico de drogas (cocaína, heroína, metanfetaminas y sintéticos), la trata de personas (entre ellas de migrantes), el tráfico de armas, delitos contra recursos naturales (minería ilegal, tala ilícita y comercio de fauna), así como delitos financieros y cibercrimen. Cada mercado se califica según su escala, nivel de violencia asociada, control territorial y grado de integración a cadenas transnacionales. El objetivo no es medir únicamente incautaciones o detenciones, sino estimar qué tan arraigadas y rentables son estas economías ilícitas dentro del país analizado.
- Actores criminales: incluye grupos mafiosos (con control territorial y uso sistemático de violencia), redes criminales (que articulan economías ilícitas en varios países), actores estatales integrados (funcionarios que participan en actividades ilegales), actores extranjeros (que inciden en mercados ilícitos) y actores del sector privado vinculados a economías ilícitas (que facilitan lavado de dinero o comercio ilegal). Esta clasificación mide no sólo la presencia de violencia organizada, sino el grado de sofisticación, diversificación e infiltración institucional del crimen en cada Estado.
México: tercer lugar en Criminalidad, primero en Mercados criminales

En la dimensión de Criminalidad, México registra una puntuación de 7.68 sobre 10, lo que lo coloca en el tercer lugar mundial, solo detrás de Myanmar (con 8.08) y Colombia (7.82).
Dentro del subcomponente de mercados criminales, el país norteamericano obtiene 8.27 puntos, la calificación más alta a nivel global, impulsada principalmente por el narcotráfico, la trata y la diversificación de economías ilícitas. Nuevamente le siguen de Myanmar (con 7.67) y Colombia (7.43) en segundo y tercer lugar.
Mientras que en la parte de actores criminales, México está en el lugar 25 con 7.10 puntos, pero destaca en la parte de estilo de grupos mafiosos (9.00) y redes criminales (8.50)
En Resiliencia, México es el 111 de los 193 países evaluados
- Resiliencia, que mide la capacidad de un país para resistir, contener, prevenir, combatir y contrarrestar el crimen organizado no solo con fuerza policial, sino mediante factores institucionales y sociales como buena gobernanza, un sistema judicial independiente y funcional, cooperación internacional legal, transparencia y rendición de cuentas, control de la corrupción, políticas de prevención y servicios sociales.
En este apartado, México obtiene 4.50 puntos sobre 10, lo que lo ubica alrededor del lugar 111 de 193 países evaluados, reflejo de debilidades estructurales en procuración de justicia, impunidad y capacidades estatales.
Un puntaje bajo en resiliencia —como el registrado por México— indica que el Estado tiene limitaciones estructurales para investigar, procesar y sancionar redes criminales, y que factores como impunidad, corrupción, presión política y debilidad judicial reducen drásticamente la efectividad de las respuestas públicas a la criminalidad organizada.
México: alta criminalidad y baja resiliencia
El principal foco de alerta del reporte para el caso mexicano es que la criminalidad es muy alta y la resiliencia institucional es significativamente baja, lo cual refleja la expansión de los cárteles y problemas estructurales relacionados con corrupción, impunidad y debilidad del sistema judicial.
En contraste, los países que muestran mayores niveles de resiliencia ante el crimen organizado son principalmente del norte y Europa. Encabezan la lista Finlandia y Liechtenstein (8.42), seguidos por Dinamarca (8.21), Islandia (8.17) y Estonia (8.04), que tienen instituciones sólidas, bajos niveles de corrupción y sistemas de justicia y cooperación internacional efectivos. (ocindex.net)
“De moda”, los delitos financieros y ciberdelitos
El informe 2025 también pone énfasis en tendencias globales: el auge de delitos financieros y ciberdelitos, la evolución del tráfico de drogas sintéticas y la creciente influencia de actores criminales extranjeros o ligados al sector privado. (Global Initiative)
Comparado con otros instrumentos globales, como el Global Peace Index o el Crime Index de plataformas estadísticas, el Global Organized Crime Index se distingue por su enfoque específico en organizaciones criminales transnacionales y la resiliencia institucional, al ofrecer un diagnóstico que combina datos cuantitativos y evaluación cualitativa de expertos.

Evolución de México en el Índice desde 2021
Las tres ediciones del índice (2021, 2023 y 2025) muestran una tendencia preocupante para México:
- 2021: México ya aparecía entre los países de mayor criminalidad mundial, con alta presencia de redes delictivas y mercados ilícitos consolidados.
- 2023: El país mantuvo posiciones altas en criminalidad y una resiliencia institucional baja.
- 2025: La criminalidad general aumento ligeramente (de 7.56 en 2021 y 7.57 en 2023 a 7.68 en 2025), consolidando a México en el tercer lugar mundial, solo detrás de Myanmar y Colombia. La resiliencia sigue estancada en 4.50 puntos, que lo sitúa en torno al puesto 111 de los 193 países analizados.

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