La política comercial de Estados Unidos entró en un nuevo capítulo de tensión. El presidente Donald Trump anunció que firmará una orden ejecutiva para imponer un arancel global del 10%, amparado en la Sección 122, luego de que la Corte Suprema declarara inconstitucionales los aranceles aplicados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
El fallo, aprobado por seis votos contra tres, marcó un precedente histórico al limitar las facultades presidenciales para imponer tarifas sin autorización del Congreso. En particular, la Corte invalidó los llamados “aranceles por fentanilo” del 25%, al considerar que excedían las atribuciones legales.
Trump respondió con firmeza. “Hoy firmaré una Orden para imponer un arancel global del 10%, según la Sección 122, además de nuestros aranceles habituales ya aplicados”.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó la medida al señalar que la Administración cuenta con múltiples herramientas legales para mantener su estrategia arancelaria.
En México, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, pidió cautela. “Necesitamos esperar a que se publique la orden para evaluar con precisión cómo puede afectar a nuestro país”.
El funcionario mexicano subrayó que estará en Estados Unidos para defender los intereses nacionales.
El sector empresarial también reaccionó. La Confederación de Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) reconoció la relevancia institucional del fallo y llamó a consolidar certidumbre para empresas y negocios familiares.
“La política comercial funciona mejor con reglas claras, porque eso protege el empleo, sostiene el abasto y da estabilidad a quienes producen, mueven y venden”, señaló la Confederación.
La decisión de la Corte y la respuesta de Trump reconfiguran el escenario del comercio exterior en Norteamérica, donde la integración productiva y logística obliga a gobiernos y empresarios a mantener un dialogo técnico constante para evitar afectaciones en las cadenas de valor.






