
Los Estados Unidos enfrentan una aparentemente irreconciliable división política.
En el reciente discurso presidencial sobre el Estado de la Unión, mientras los republicanos se levantaban a aplaudir, los demócratas permanecieron callados, sentados sin aplaudir.
El discurso del presidente Donald Trump duró una hora 47 minutos, recibió 95 ovaciones de pie, pero los demócratas solo participaron en dos ocasiones.
Trump pidió apoyo para temas de política interna que tienen gran apoyo popular, pero los demócratas lo rechazaron.
Pidió que se pusieran de pie quienes crean que la principal función del gobierno es proteger a los ciudadanos estadounidenses, antes que a los inmigrantes indocumentados; los demócratas permanecieron sentados.
También pidió apoyo para prohibir que los miembros del Congreso usen sus posiciones para enriquecerse en el mercado de valores; los demócratas no reaccionaron.
Pidió apoyo para negarle licencias para conducir camiones a indocumentados; los demócratas no reaccionaron. Pidió apoyo para aprobar una identificación nacional para votantes; los demócratas lo ignoraron.
Todos esos temas tienen amplio apoyo popular, pero los demócratas solo quieren oponerse a lo que proponga Trump.
Además de la polarización política nacional, el discurso del presidente demostró su preocupación por el impacto de la inflación sobre las elecciones de noviembre.
Trump hizo grandes esfuerzos por demostrar que trabaja para bajar los precios, pero perdió mucho tiempo. Le dedicó demasiado tiempo a desacreditar el pasado gobierno de Joe Biden, ya desacreditado.
Nadie vota contra el pasado, todos votamos en el presente para cambiarlo por un futuro mucho mejor.
Israel es, se demostró en el discurso de Trump, el único tema que unifica a los 535 miembros del Congreso estadounidense. Las campañas electorales de la gran mayoría de los legisladores son financiadas por el Comité de Acción Pública Israelí-Americano (IAPAC, por sus siglas en inglés).
Todos los legisladores aplaudieron de pie cuando Trump habló del rescate de los rehenes israelíes y de impedir que Irán desarrolle una bomba atómica, son temas israelíes.
Parece que si Israel no existiera para unificarlos, justo ahora, los estadounidenses se estarían matando entre sí.






