La histórica Casa Refugio Citlaltépetl inicia una etapa decisiva: a partir de 2026 se transforma en la Casa Refugio de la Memoria, un espacio que apuesta para promover, proteger y garantizar el derecho a la memoria en la capital
Ubicada en Citlaltépetl 25, en la colonia Hipódromo Condesa, alcaldía Cuauhtémoc, esta casa que de 1999 a 2017 funcionó como refugio para escritoras y escritores de distintas partes del mundo, renace como un Centro Cultural y de Investigación dedicado a acompañar procesos de memoria, fortalecer políticas públicas y contribuir al esclarecimiento histórico de violaciones graves a los derechos humanos.
La transformación forma parte de la Política de Cultura, Memoria y Derechos Humanos del gobierno capitalino.
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Construcción de políticas públicas
La Casa Refugio de la Memoria mantendrá una agenda solidaria y abierta a todas las personas, pero además será un punto de partida para el desarrollo de políticas públicas en la materia.
Desde este espacio se brindará acompañamiento a procesos de memoria impulsados por la sociedad civil y asesoría a instituciones públicas en el cumplimiento de recomendaciones de derechos humanos, particularmente aquellas emitidas por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.
Asimismo, se impulsarán procesos de investigación que incidan en la justicia, la coadyuvancia judicial y el esclarecimiento histórico, fortaleciendo el vínculo entre memoria, verdad y garantías de no repetición.
Pedagogía de la memoria y cultura de paz
Como parte de su nueva vocación, el recinto implementará una línea de trabajo enfocada en la pedagogía de la memoria, con el objetivo de fomentar una cultura de paz y el respeto pleno a los derechos humanos.
En ese sentido, habrá talleres, conversatorios, exposiciones, foros, cine debates y publicaciones que integrarán una programación permanente que buscará abrir espacios de diálogo, reflexión crítica y participación ciudadana.
La Secretaría de Cultura capitalina informó que José Luis Soto Espinosa asumirá la dirección de este espacio acompañado de un equipo multidisciplinario que liderará esta nueva etapa centrada en procesos de verdad y memoria.
Durante el último año de trabajo se logró la instalación de dos marcas de la memoria por violaciones a derechos humanos, la creación de un espacio de memoria en seguimiento a una recomendación oficial, la declaración formal de un Sitio de Memoria y la reactivación de labores de vinculación con personas sobrevivientes.
También se fortalecieron las tareas de investigación histórica y asesoramiento internacional para la construcción del Sitio de Memoria Tlaxcoaque.






