La actriz Mayrín Villanueva prometió momentos que “darán mucho de qué hablar” en las escenas románticas que compartirá con Gabriel Soto en la telenovela “Corazón de Oro”, que se estrenará el lunes 2 de marzo por Las Estrellas.
En declaraciones para la prensa, la actriz se mostró entusiasmada sobre el proyecto y destacó la química profesional con Soto, con quien ya ha trabajado en varios proyectos previos como “Amigas y rivales”, “Mujer de madera” y “Soltero con hijas”.
La actriz recalcó que, pese a los besos y escenas de cercanía que tendrán, su relación con el actor es estrictamente profesional y basada en respeto y confianza mutua.
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Un reto actoral y una historia emotiva
La trama de la novela combina romance, drama familiar y superación personal, presentando desafíos que los personajes deben enfrentar con resiliencia.
En ese sentido, Villanueva aseguró que las escenas románticas no solo buscan atraer al público, sino también respetar la narrativa y la dignidad de cada personaje, manteniendo un equilibrio entre emoción y profesionalismo.
“Nos amamos los tres… no existe celos ni conflictos; todo es trabajo, respeto y amistad”, dijo al recalcar que su vínculo con Soto se ha construido a lo largo de más de 14 años de amistad y colaboraciones profesionales y que jamás verán a su esposo Eduardo Santamarina celoso por su trabajo.
Además, la actriz compartió detalles sobre su vida personal, mencionando cómo ella y su pareja disfrutan del tiempo juntos tras el llamado “nido vacío”, aprovechando momentos de tranquilidad ahora que sus hijos están creciendo y tomando nuevos caminos.
Gabriel Soto habla de su personaje invidente en “Corazón de Oro”
En la misma entrevista, Gabriel Soto compartió detalles sobre el reto que representa interpretar a un hombre con discapacidad visual.
Soto describió su papel como “un reto impresionante, pero muy bonito”, y explicó que se siente agradecido y bendecido por la oportunidad de representar a esta comunidad de manera digna y respetuosa.
Explicó que para prepararse, tuvo varias sesiones con la directora del Instituto de la Ceguera de la Ciudad de México, donde aprendió aspectos cotidianos de la vida de una persona invidente, desde cómo comer y vestirse, hasta cuestiones más íntimas como soñar o llorar.
También trabajó de cerca con coaches de actuación y directores para garantizar que su interpretación fuera lo más realista y respetuosa posible.
“Espero que les guste ahora sí representar a esta comunidad, a estas personas con esta capacidad diferente, de una manera digna, respetuosa. Espero que les guste mi trabajo”, concluyó.






