Los trasplantes de órganos en México dejaron de ser procedimientos excepcionales para convertirse en intervenciones estandarizadas y con alta tasa de éxito, afirmó el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, al destacar que en lo que va de 2026 se han realizado 80 trasplantes en centros de alta especialidad.
“Suena a un procedimiento heroico, un procedimiento experimental a fines del siglo pasado y principios de este; sin embargo, se han convertido ya en un procedimiento estandarizado y protocolizado”, subrayó.
El funcionario explicó que el avance se debe tanto al desarrollo científico —en inmunología y farmacología— como a la reorganización del sistema de salud y sus políticas públicas. Señaló que los trasplantes, antes concentrados en institutos nacionales, hoy se han generalizado en distintas instituciones del país.
Del total de intervenciones realizadas este año, detalló que se han efectuado 31 y 32 trasplantes de riñón, con una proporción cercana al 50% entre donadores vivos y fallecidos. Además, se han practicado 24 trasplantes de hígado, incluidos casos de donación en vida. “Un padre, una madre le da a un hijo un pedazo de su hígado y ambos se recuperan en forma normal”, indicó.
También se realizan trasplantes de corazón, páncreas, córnea y procedimientos hematopoyéticos, cada uno con características específicas.
Kershenobich resalta el rol de los laboratorios de compatibilidad
Kershenobich destacó el papel clave de los laboratorios de histocompatibilidad, cuya evolución tecnológica es determinante. Recordó que el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición fue pionero desde 1988, con servicio permanente “24 por 7, 365 días al año”.
Hoy, explicó, estos laboratorios realizan pruebas más amplias entre donador y receptor, lo que incrementó significativamente la seguridad de los procedimientos. “Anteriormente había mucha duda si se rechazaba y la sobrevida era de un año o de dos años. Actualmente la sobrevida es arriba de los 20 años en los pacientes que están siendo trasplantados”, afirmó.
El sistema integra bases de datos con información genética y perfiles inmunológicos que permiten identificar compatibilidades en tiempo real y ampliar las opciones de donación. Entre los esquemas destacados está el trasplante cruzado, donde parejas incompatibles pueden intercambiar órganos con otras parejas en la misma condición.
“Eso se llama trasplante cruzado, pero también la parte importante es que se hacen cadenas de donación y se pueden llegar a trasplantar 10 o 15 riñones”, explicó.
El secretario sostuvo que estos avances reducen tiempos de espera, mejoran la supervivencia de los órganos y disminuyen costos asociados. “El objetivo de estos laboratorios es hacer los trasplantes más seguros, confirmar la compatibilidad entre el donador y el receptor y evitar el riesgo del rechazo”, concluyó.
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