Marchas del 8M crecen ante violencia y desigualdad contra mujeres
Siete de cada diez mujeres en México han sufrido violencia; es en ese contexto que las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer se consolidan como una de las expresiones sociales más visibles del país, y también por eso las marchas del 8M en México, particularmente en la Ciudad de México, han aumentado su fuerza y visibilidad durante la última década.
El crecimiento de estas movilizaciones ocurre en un contexto marcado por brechas de género, violencia machista, feminicidios, discriminación y altos niveles de impunidad que afectan a millones de mujeres.
A pesar de avances legales y políticos en materia de igualdad de derechos, las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer continúan como un espacio para exigir cambios estructurales.
Las movilizaciones también buscan presionar tanto a autoridades como a la sociedad para construir un entorno en el que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos y vivir sin violencia.

Marchas del 8M: de protesta obrera a movilización global
El Día Internacional de la Mujer tiene su origen en las protestas de trabajadoras en Europa y Estados Unidos durante finales del siglo XIX y principios del XX.
En esas movilizaciones, miles de mujeres exigían mejores condiciones laborales, jornadas más justas y salarios equivalentes a los de los hombres.
La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) invitó en 1977 a los Estados a institucionalizar el 8 de marzo como día internacional de conmemoración.
En México, muchas de esas demandas históricas siguen vigentes. Persisten problemas como la brecha salarial entre hombres y mujeres, la falta de remuneración del trabajo doméstico, la doble jornada laboral y la alta presencia femenina en el trabajo informal.
Por ello, las movilizaciones actuales del 8M se entienden como continuidad de las luchas históricas de las mujeres trabajadoras en distintas partes del mundo.
Violencia contra las mujeres: cifras que no ceden
Cada año, millones de mujeres utilizan el 8 de marzo para denunciar la violencia que enfrentan en distintos ámbitos de la vida.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que, en México, 7 de cada 10 mujeres de 15 años o más han sufrido algún tipo de violencia.
Las principales formas reportadas son violencia psicológica, sexual, física y económica.
Además, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportó que en enero de 2026 se registraron 20 mil 96 llamadas de emergencia relacionadas con violencia contra mujeres.
Las entidades que concentraron casi 60% de estos reportes fueron Ciudad de México, Chihuahua y Estado de México.
El mismo informe registró durante ese mes:
- 18 mil 812 delitos de violencia familiar
- Mil 359 violaciones
- 582 abusos sexuales
- 193 casos de extorsión
- 7 privaciones de la libertad
Estas cifras reflejan la persistencia de la violencia de género como problema estructural en el país.
Feminicidio: el rostro extremo de la violencia
El feminicidio, entendido como el asesinato de una mujer por razones de género, representa la expresión más grave de la violencia contra ellas.
Estimaciones de ONU Mujeres y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) señalan que en México entre 9 y 11 mujeres son asesinadas cada día.
De acuerdo con el SESNSP, durante 2025 se registraron 725 feminicidios en todo el país.
En enero de 2026, el organismo contabilizó 54 casos, de los cuales 48 correspondieron a mujeres mayores de 18 años.
A nivel global, ONU Mujeres advierte que una mujer es asesinada cada 10 minutos en el mundo.
Además, 60% de estos crímenes son cometidos por parejas o familiares, lo que evidencia la gravedad de la violencia dentro del entorno cercano.

Del sufragio al ciberacoso: nuevas batallas del feminismo
Aunque algunas conquistas históricas ya se lograron —como el derecho al voto femenino—, nuevas formas de desigualdad han surgido en el contexto tecnológico.
El INEGI informó que en 2024 alrededor de 10.6 millones de mujeres en México fueron víctimas de ciberacoso.
El crecimiento de los espacios digitales ha abierto nuevas modalidades de violencia, entre ellas:
- hostigamiento en redes sociales
- difusión de contenido íntimo sin consentimiento
- amenazas y campañas de odio
Para enfrentar estas prácticas se aprobó en 2021 la llamada Ley Olimpia, que sanciona la violencia digital y la difusión de contenido sexual sin consentimiento, con penas de tres a seis años de prisión.
Recientemente también se aprobó la Ley Valeria, reforma al Código Penal que tipifica el acecho como delito.
Esta conducta se configura cuando una persona vigila, persigue o intenta comunicarse reiteradamente con otra sin su consentimiento, afectando su tranquilidad.
Marchas del 8M: memoria, denuncia y presión política
Frente a estos desafíos, las marchas del 8M se han consolidado como una forma de movilización social y presión política.
Las protestas buscan:
- exigir justicia para víctimas de violencia
- demandar igualdad de oportunidades
- denunciar la impunidad en casos de feminicidio
- reclamar derechos económicos, sociales y políticos
Diversos colectivos feministas sostienen que para lograr cambios estructurales es necesario desmantelar las barreras sistémicas que perpetúan la desigualdad de género.
El Día Internacional de la Mujer funciona así como un recordatorio del papel histórico de las mujeres en la defensa de sus derechos.
También refleja la persistencia de una lucha que atraviesa la política, la economía, la cultura y la vida cotidiana.

El futuro será feminista
Frente a las adversidades, las marchas por el 8M se consolidan como una manera de exigir justicia, luchar por la igualdad de oportunidades, denunciar todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas, así como de reclamar el acceso a recursos, el control de sus vidas y el ejercicio pleno de sus derechos.
Las feministas exigen la eliminación de barreras sistémicas mediante el desmantelamiento del patriarcado, el fin de la violencia y la discriminación a las mujeres y un cambio que comprenda las esferas políticas, sociales, económicas y culturales.
El Día Internacional de la Mujer es un recordatorio del ímpetu, la resistencia y la fortaleza de las mujeres en el planeta para dignificar la vida en nuestros espacios, públicos o privados: la casa, la escuela, el lugar de trabajo, la calle y hasta la familia.
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