
La controvertida reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, desde ayer empezó a vivir sus estertores, luego de que diputados del PAN, PRI, PVEM, PT y MC anunciaran que votarán en contra de esta iniciativa.
Vistas así las cosas, se calcula que al partido Morena no le alcanzará para aprobarla hoy en el pleno y por ende, menos llegará al Senado de la República, donde no sólo el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ignacio Mier, no dejan de prender veladoras para que ocurra un milagro que se ve muy distante.
Por otra parte, la posición del PRI sobre el tema la expuso el dirigente de ese partido, Alejandro Moreno Cárdenas, al señalar: “no somos como otros partidos que parece un tuti fruti, unos a favor, otros en contra, otros se abstienen, otros no llegan… En el PRI somos homogéneos, somos un grupo que piensa en la República, que piensa en el país, somos el partido de los grandes acuerdos por México”, e irán unidos en un solo bloque en esta votación en contra de lo que denominan la “Ley Maduro”, término que mucho les incomoda y les causa enojo en Palacio Nacional, pero no tienen cómo demostrar que no debería ser nombrada así.
Así entonces, la estrategia de otros senadores morenistas, además de Mier Velazco, como por ejemplo el líder del Grupo Texcoco, Higinio Martínez, fue deslizar la idea de que en su partido aún tienen un “as bajo la manga”, pero el truco, por lo menos hasta el momento, no les funcionó.
Mientras, en la Cámara de Diputados, el presidente de la Jucopo, Ricardo Monreal, hizo sus propios números y cambios en las comisiones que revisan la reforma electoral para que, por lo menos, ahí fuera aprobada y no ver cómo un total fracaso el hecho de que, en el pleno del Palacio Legislativo de San Lázaro, perecerá.
La acostumbrada prisa de los de Morena por aprobar todo vía “fast-track” tiene ahora una razón muy poderosa y ésta es que nos les ganen los tiempos electorales. Con una reforma, como la electoral que nació muerta, lo que importa ahora es ir por las reformas a las leyes secundarias; pero habrá que ver qué pasa, porque en Palacio Nacional ya se ven “con los dedos en la puerta”.
ADÁN AUGUSTO SIENTE PASOS EN LA AZOTEA
Y hablando del trabajo legislativo, hubo una noticia que se dio a conocer ayer, que a alguien en el Senado de la República le cayó como “balde de agua helada”, porque creyó que muy atrás se habían quedado los escándalos en los que se vio envuelto, pero no.
Resulta que Hernán Bermúdez Requena, conocido también como “El Abuelo”, presunto líder del grupo criminal “La Barredora”, solicitó un amparo para evitar su extradición a Estados Unidos, donde ya se “frotan las manos” y preparan todo para recibirlo. Sin embargo, la solicitud, que se ve que de manera desesperada hizo Bermúdez Requena, fue desechada.
Y quien de plano sintió “pasos en la azotea” fue ni más ni menos que el senador Adán Augusto López Hernández, quien hace ya varios meses y sobre el mismo tema, sus presuntos nexos con su exsecretario de Seguridad e Tabasco, mandó a la oposición a que se fuera “de rodillas a La Villa”; el tiempo ha pasado y tal parece que el que tiene que hacer ese ejercicio es él.
Ayer fue prácticamente perseguido por los reporteros que cubren la fuente de la Cámara alta y a la voz de “ya no doy entrevistas”, el mejor notario de Tabasco salió huyendo en un taxi que, para su fortuna, circulaba por ahí.
Mucha preocupación debe sentir entonces el expresidente de la Junta de Coordinación Política del Senado y lo más probable es que la calma llegue cuando su excolaborador se vaya al vecino país del norte; pero quién sabe, porque de manera muy seguida corre la especie por las redes sociales de que López Hernández ya estaría en la mira del gobierno de Donald Trump por operaciones ilegales, al igual que los hijos de Andrés Manuel López Obrador, y en cualquier momento la bomba podría estallar. ¿Será?
MUNICIONES
*** Con todas las divisiones que ha causado la controvertida reforma electoral, resulta contrastante que, en el Senado de la República, su presidenta Laura Itzel Castillo, diera trámite de primera lectura al dictamen del proyecto de reforma al artículo 127 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para establecer un límite a las pensiones y jubilaciones de las entidades públicas, es decir, el tema de las pensiones doradas, donde sí hay unanimidad. Las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos ya hasta avalaron el dictamen, con 32 votos a favor.
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