Con el propósito de asegurar el acceso, la permanencia y brindar oportunidades reales para toda una generación de estudiantes, el CECyTE, la DGETI y el TecNM acuerdan el libre tránsito educativo y la continuidad de estudios, informó el secretario de Educación Pública (SEP), Mario Delgado.
Actualmente, 4.3 millones de estudiantes de bachillerato reciben la Beca Universal Benito Juárez. lo que es clave para evitar la deserción durante la pandemia.
Cabe mencionar que el titular de la SEP no mencionó si finalmente se ha establecido la prohibición para dar de baja a estudiantes por diversos motivos contrarios al derecho a la educación, situación que ocurre en la mayoría de los planteles en México.
Reitera que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo crea, en 2025, 44 mil nuevos espacios con la nueva infraestructura en bachilleratos, y anuncia la creación del sistema de bachilleratos Margarita Maza.
Agrega que este último modelo es para renovar el telebachillerato con espacios atractivos y formación académica flexible que busca reincorporar a más jóvenes de entre 15 y 17 años que actualmente no están en la escuela.
Mario Delgado agrega que la transformación profunda del Sistema Educativo Nacional (SEN) tiene como prioridad «asegurar el acceso, la permanencia y brindar oportunidades reales para toda una generación de estudiantes«.
Garantizar trayectorias educativas continuas
En el marco de la conmemoración de los 35 años del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyTE), el titular de la SEP destaca:
- La acreditación de la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial (DGETI) como entidad certificadora del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER).
- La firma de un convenio de libre tránsito académico entre la DGETI, los CECyTE y el Tecnológico Nacional de México (TecNM), para garantizar trayectorias educativas continuas para las y los estudiantes.
Ante estudiantes de Coahuila, Estado de México, Hidalgo, Querétaro, Morelos y Puebla, recordó que, con la plataforma «Mi derecho, mi lugar«, las y los jóvenes pueden elegir su preparatoria.
Prueba de ello es que, en el ciclo anterior, el 97% de los aspirantes quedó en una de sus tres primeras opciones, frente al 47% que lograba ese resultado con el examen de la COMIPEMS, modelo que ponía a competir a los estudiantes por un espacio en lugar de garantizar el derecho a la educación.
Señaló que el Gobierno de México fortaleció la permanencia escolar con la Beca Universal Benito Juárez, que actualmente beneficia a casi 4.3 millones de estudiantes de educación media superior.
Explicó que este apoyo fue decisivo durante la pandemia, ya que permitió recuperar los niveles de matrícula en apenas un año y medio, evitando que se perdiera una generación completa de jóvenes fuera del sistema educativo.

Formación integral basada en el Marco Curricular Común
Para ampliar la cobertura en el nivel bachillerato, el gobierno de la presidenta de México creó 44 mil nuevos espacios en bachillerato durante 2025, especialmente en ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez, Matamoros, Nuevo Laredo, León y Cancún, ya que garantizar el acceso a la educación también forma parte de la estrategia para la pacificación del país.
Añade que con la creación del sistema de bachilleratos Margarita Maza, que es un modelo renovado de telebachillerato, se ofrecerá espacios atractivos, formación académica flexible y oportunidades para concluir la secundaria o cursar la preparatoria.
Indicó que esta estrategia busca reincorporar a más jóvenes de entre 15 y 17 años que actualmente no están en la escuela.
La subsecretaria de Educación Media Superior, Tania Rodríguez Mora, subrayó que el Bachillerato Nacional impulsa una formación integral basada en el Marco Curricular Común, que articula ciencia, tecnología, humanidades y formación socioemocional.
Dijo que actualmente estudiantes de subsistemas como CECyTE, DGETI, CBTis y Conalep cursan asignaturas como conciencia histórica, filosofía y arte, además de su formación técnica, con el propósito de formar personas libres, críticas y con capacidad de innovación.
Uno de los principales subsistemas de educación media superior del país
Los CECyTE se han consolidado en 35 años como uno de los principales subsistemas de educación media superior del país, con mil 161 planteles en 30 estados de la República y una matrícula superior a 447 mil estudiantes.
Actualmente ofrecen 82 carreras tecnológicas presenciales, de las cuales 58 se desarrollan bajo modelo dual y 12 en modalidad mixta, en áreas como programación, inteligencia artificial, animación digital, enfermería, administración del transporte, ecoturismo y distintos programas alineados al Plan México y a los polos de desarrollo para el bienestar, que fortalecen la formación científica, tecnológica y la empleabilidad de las y los jóvenes.

Imposibilidad fabricada para retomar o permanecer en los estudios
A pesar de la prohibición de excluir a los alumnos que existe en la ley, la expulsión subsiste en diversos sistemas; ya sea que sean orillados a abandonar la escuela o sean expulsados por no acreditar materias por diversidad de causas, como faltas recurrentes, sin que los directivos de la institución valoren causas como la enfermedad.
Tales daños a los menores por parte de directivos, administrativos y profesores contra los menores les generan imposibilidad para retomar los estudios, frustración, paso del tiempo y costos adicionales para familias de bajos ingresos.
Así operan en México, en 2026, los sistemas de educación pública federal y estatal para el nivel de bachillerato bajo la rectoría de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y las autoridades educativas locales.
Estos sistemas incluyen planteles dependientes de subsistemas federales como:
- La Dirección General de Bachillerato (DGB).
- El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP).
- Los Colegios de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyTE) en sus versiones estatales con coordinación federal.
- El Colegio de Bachilleres (COBACH).
- La Dirección General de Educación Tecnológica Industrial (DGETI) con sus CETis y CBTis.
- El Instituto Politécnico Nacional (IPN) con sus Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT).
En el ámbito estatal, incluyen preparatorias dependientes de universidades autónomas estatales o secretarías de educación locales, como:
- Las preparatorias de la Universidad de Guadalajara (UDG) en Jalisco.
- Las de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex).
- Las del Sistema de Bachillerato del Estado de Nuevo León.
Prevalece esquema de expulsión
Estos planteles públicos, tanto federales como estatales, cuentan con reglamentos internos o modelos de control escolar que permiten la «baja definitiva», equivalente a la expulsión de alumnos por motivos no penales; es decir, razones administrativas, académicas o disciplinarias que no constituyen delitos según la ley penal mexicana.
Estos motivos los han alineado, a decir de especialistas, con la Ley General de Educación, reformada en enero de 2026, que enfatiza una disciplina compatible con la edad, el respeto a la dignidad y la prevención de violencias, pero delega los detalles a reglamentos locales o institucionales, cuyos operadores frecuentemente ignoran los derechos de los adolescentes.
Entre los motivos no penales comunes para la baja definitiva en estos planteles públicos, basados en reglamentos vigentes como el Modelo de Reglamento Escolar para Planteles Oficiales de la DGB-SEP, el Reglamento Escolar del CONALEP, el Reglamento de Alumnos de CECyTE y normas similares de DGETI y COBACH, se incluyen:
- Bajo rendimiento académico crónico, como reprobar más de un número específico de módulos o asignaturas (por ejemplo, más de seis en sistemas como CONALEP o CECyTE), sin regularizarse en periodos establecidos, lo que implica no cumplir con los requisitos de promoción.
- Faltas de asistencia injustificadas —incluso por negligencia de maestros y administrativos que no las registran, como es el caso del CECYTEM en el Estado de México— que superen los límites establecidos (por ejemplo, más del 20 % de inasistencias en un semestre), interpretadas como abandono implícito o desinterés en el proceso educativo, sin pruebas.
Esto es favorecido por el abuso del esquema de evaluaciones y exámenes, usado no como factor para evaluar el esfuerzo de profesores, alumnos y padres de familia en la educación de los menores, sino como factor para determinar la continuidad de los alumnos o el pase de grado.
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