
De nada o poco han servido los esfuerzos del gobierno federal para que el pueblo de Acapulco retorne a la tranquilidad tras el paso de los huracanes Otis y John (en octubre de 2023 y septiembre de 2025, respectivamente), que golpearon severamente a este puerto de fama internacional, pues los poco más de 9 mil elementos del Ejército y la Guardia Nacional destacados no han podido controlar al crimen organizado.
Y es que sus habitantes tienen que soportar un día sí y otro también los estragos de la violencia que se ha agudizado recientemente en las calles acapulqueñas, donde la única ley que impera es la de los grupos criminales que operan en ese destino de playa, los cuales no solo arman bloqueos carreteros o en la ciudad para evitar operativos militares, sino también secuestran y asesinan a civiles para infundir temor entre la gente.
Ataque a militares
Sin embargo, esta estrategia de miedo tomó un giro el pasado lunes, pues ahora todo parece indicar que el blanco son los militares o “los Olivos”, como se conoce a los soldados en el mundo del narco, ya que la mañana de ayer lunes fue atacada sin razón aparente una camioneta Urban que trabajaba como pesera en la ruta Zócalo Centro a Pie de la Cuesta.
De acuerdo con testigos presenciales, varios hombres armados abrieron fuego contra la unidad del servicio de transporte público en la carretera Acapulco-Zihuatanejo, frente a la colonia Jardín Azteca, donde el chofer perdió la vida y tres personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, todos ellos militares vestidos de civiles, quienes iban a la Base Aérea Militar N.7, ubicada en Pie de la Cuesta.
Debido a los impactos de bala de grueso calibre, la pesera se incendió y su conductor murió calcinado. Las imágenes se divulgaron en las redes sociales, acompañadas de un sin número de comentarios de la población que se cuestionó cuántas familias más tendrán que vivir este terror y tragarse su dolor de ver como sus seres queridos, cuyo único crimen es salir a diario a ganarse el pan con el sudor de su frente, pierden la vida impunemente.
Focos rojos
Este nuevo hecho de violencia tomó relevancia debido a que, según los pobladores de esa zona, esa ruta de peseros la utilizan a diario los militares que se dirigen a su trabajo (Base Aérea N.7) y cuando la violencia se agudizó en Acapulco, los efectivos militares recibieron la orden de que viajaran vestidos de civiles en el transporte público, pero su corte de cabello los delata como elementos de las Fuerzas Armadas.
De ahí que el ataque armado de la mañana de ayer no solo encendió los focos rojos entre las autoridades castrenses y civiles, sino también entre los usuarios de esa ruta, puesto que diariamente suben a esos peseros, al igual que los soldados destacados en la Base Aérea de Pie de la Cuesta, y ahora lo harán con temor a sufrir un atentado por el simple hecho de compartir un transporte con militares.
Esta situación pondrá a prueba al nuevo secretario de Seguridad Pública de Acapulco, Federico Argumedo Rodríguez, sexto titular de esa dependencia en lo que va de la administración de la presidenta municipal del puerto, Abelina López Rodríguez, luego de la salida de Eduardo Arturo Bailleres.
Argumedo Rodríguez, fue recomendado en el cargo por el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a fin de reforzar la seguridad en ese municipio guerrerense dada la crisis de violencia que se vive en el puerto, a la cual, como en muchas otras ciudades del país, no se le ve el fin.
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