Crítica del Padre Goyo a Bedolla por apoyar a Cuba y desatender a los desplazados en Michoacán
El Padre Goyo lanzó una severa crítica al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla por apoyar a Cuba mientras la atención que las autoridades de la entidad brindan a miles de familias michoacanas desplazadas por la violencia es claramente insuficiente.
De ese modo, el desplazamiento en Michoacán volvió al centro del debate. El religioso cuestionó la decisión del mandatario de donar un mes de su salario a Cuba, mientras no se atiende suficientemente a miles de familias michoacanas que siguen desplazadas por la violencia.
En contrapunto con el discurso oficial de solidaridad internacional del gobernador Bedolla, el reclamo del sacerdote fue frontal. Exigió al gobierno estatal atender primero a los más de 10 mil desplazados en la entidad.
— Crítica directa del Padre Goyo a Bedolla: “primero los nuestros”
El sacerdote, vinculado históricamente a las autodefensas y cercano a José Manuel Mireles Valverde, lanzó un mensaje sin matices. A través de la asociación El Buen Samaritano AC, acusó al gobernador de ignorar la crisis interna.
“Demuestre humanismo con los huérfanos y viudas que huyen de la violencia”, reclamó. Además, señaló municipios como Apatzingán, Tepalcatepec, Aguililla y Coalcomán como focos del desplazamiento.
Asimismo, el religioso endureció el tono. Afirmó que el gobierno “mira hacia afuera” mientras Michoacán se desangra por dentro, en referencia a la violencia persistente.

— Violencia y desplazamiento: crisis sin resolver
El señalamiento no ocurre en el vacío. El desplazamiento en Michoacán responde a una dinámica sostenida de violencia vinculada al crimen organizado, particularmente en la región de Tierra Caliente.
De acuerdo con datos de El Colegio de la Frontera Norte (COLEF), en 2021 se registró un pico superior a 10 mil personas desplazadas. Desde entonces, el fenómeno se mantiene activo.
Además, la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha introducido nuevas formas de control territorial. Entre ellas, el uso de drones con explosivos, que obligan a comunidades enteras a huir.
En consecuencia, poblaciones rurales quedan vacías. Posteriormente, grupos armados ocupan los territorios estratégicos para rutas del narcotráfico.
— Testimonios y condiciones de los desplazados
El propio corresponsal documentó condiciones críticas en Tepalcatepec. Familias enteras dormían en el suelo, sin acceso a servicios básicos, tras abandonar sus hogares por ataques armados.
Por otro lado, el obispo de Apatzingán, Cristóbal Ascencio García, confirmó que el conflicto se ha extendido. Señaló que comunidades completas están estranguladas por la violencia.
Mientras tanto, muchos desplazados migran hacia ciudades como Guadalajara, Ciudad de México o Tijuana. En esta última, sobreviven en albergues como Pro Amore Dei o Posada Migrante, en condiciones precarias.

— Omisiones y narrativa en disputa
El reclamo del Padre Goyo introduce un ángulo incómodo: la posible omisión gubernamental frente al desplazamiento forzado. En su mensaje, incluso sugiere tolerancia o incapacidad ante grupos criminales.
Por su parte, el gobierno estatal, que no ha respondido directamente a estas acusaciones, ha mantenido una narrativa centrada en la solidaridad internacional y la reivindicación de los programas sociales.
Esta contradicción revela un vacío político. Mientras se promueve apoyo externo, la crisis interna carece de atención estructural suficiente.
El choque entre el Padre Goyo y Ramírez Bedolla no es un episodio aislado. Expone una tensión de fondo: la distancia entre el discurso político y la crisis humanitaria real.
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