La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció que el aumento en el precio internacional del petróleo, derivado del conflicto en Medio Oriente, ha impactado directamente el costo del diésel en México. Este es un combustible clave para el transporte de mercancías, por lo que su gobierno mantiene negociaciones para contener nuevas alzas.
“El diésel sí puede tener impactos porque es el combustible que se utiliza para la carga en México, para el transporte de mercancías”, señaló al subrayar la relevancia de este energético en la cadena productiva del país.
Impacto del crudo y precios actuales
Explicó que, a diferencia de la gasolina Magna —cuyo precio se ha mantenido estable—, el diésel ha resentido el incremento del crudo, que alcanzó hasta 115 dólares por barril en días recientes. Actualmente, dijo, el precio promedio se ubica alrededor de los 28 pesos por litro, lejos de los niveles que podría alcanzar sin intervención gubernamental.
“Podría estar cerca de 35 pesos, ahorita está en 28… y todavía queremos que haya una reducción adicional”, afirmó.
Diálogo con gasolineros y estímulos fiscales
La mandataria detalló que el gobierno federal ha sostenido diálogo con distribuidores para lograr acuerdos voluntarios que permitan disminuir el precio. “Estamos trabajando toda esta semana para ver si todavía podemos llegar a un acuerdo voluntario con los gasolineros”, indicó.
Como parte de la estrategia, también se han aplicado estímulos fiscales para amortiguar el impacto internacional. “Hemos hecho una compensación con el impuesto… la disminución del IEPS para que compense este aumento internacional”, explicó.
Sheinbaum atribuyó el encarecimiento de los combustibles al contexto global marcado por tensiones geopolíticas, particularmente el conflicto en Irán, que ha presionado los mercados energéticos. “El problema es la guerra… no solamente impacta en términos bélicos, sino en el mundo entero por el incremento en los precios de los combustibles”, sostuvo.
Estabilidad económica y refinación nacional
Pese a este escenario, descartó riesgos para la estabilidad económica del país. “En términos de la macroeconomía y de la situación monetaria del país está bien, no hay ningún problema”, aseguró, al destacar que el peso mexicano y las reservas internacionales se mantienen sólidos.
En paralelo, defendió la política energética del gobierno federal y el fortalecimiento de la refinación nacional, particularmente la refinería de Dos Bocas. “Imagínense si no tuviéramos la refinería… todo sería importado”, advirtió, al señalar que la infraestructura permite garantizar el abasto en un entorno internacional adverso.
Añadió que otros países enfrentan ya problemas de suministro, especialmente en Asia, debido a restricciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
“Hay países que están sufriendo por el abasto de combustibles… evidentemente hay problemas”, dijo.
Transparencia y monitoreo de precios
En otro tema, la presidenta se refirió a presuntos actos de corrupción relacionados con el exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, aunque evitó profundizar en detalles y dejó el caso en manos de las autoridades. “Yo se lo dejo a las instituciones de justicia que determinen si hubo falta o no”, puntualizó.
Finalmente, Sheinbaum reiteró que su administración monitorea diariamente el comportamiento de los precios energéticos y mantendrá medidas para evitar impactos mayores en la economía nacional, especialmente en sectores sensibles como el transporte y la distribución de bienes.






