La economía mexicana apagó su impulso en marzo de 2026 y muestra un entorno de debilidad generalizada, sin señales consistentes de recuperación en el corto plazo, de acuerdo con los indicadores del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
En su reporte “Indicador IMEF” de marzo de 2026, el organismo destacó que, pese a avances puntuales, la actividad económica enfrenta riesgos internos y externos que limitan su dinamismo.
Las tensiones geopolíticas han elevado los precios del petróleo —con efectos mixtos para México— mientras que el crecimiento interno se sostiene en consumo y exportaciones, pero se ve restringido por la debilidad de la inversión.
Manufactura: ligera mejora, pero sigue en contracción
El Indicador IMEF Manufacturero registró un avance marginal de 0.3 puntos respecto a febrero, al pasar de 471 a 47.4 unidades. Sin embargo, acumula 24 meses consecutivos en zona de contracción, reflejando la persistente debilidad industrial.
La serie tendencia-ciclo también subió a 47.5 puntos, lo que sugiere una contracción menos pronunciada, aunque sin señales claras de reversión.
Sólo el subíndice ajustado por tamaño de empresa mostró un repunte más significativo, al alcanzar 50.2 unidades y entrar en zona de expansión.
Servicios y comercio: retroceso en marzo
El Indicador IMEF No Manufacturero cayó de 50.0 a 49.0 puntos, regresando a terreno contractivo.
La serie tendencia-ciclo se ubicó en 49.3 unidades, confirmando la pérdida de dinamismo en servicios y comercio.
Aunque el subíndice ajustado por tamaño de empresa avanzó ligeramente a 51.3 puntos, consolidándose en expansión, el panorama general refleja un debilitamiento de la actividad subyacente.
En conjunto, los resultados sugieren que la economía mexicana enfrenta un entorno frágil, con sectores clave sin tracción clara y sin señales consistentes de recuperación sostenida.






