Desde las primeras horas de este Viernes Santo, las calles de los barrios San Lucas, San Pablo, San Pedro, San José, Asunción, Santa Bárbara, San Ignacio y San Miguel de Iztapalapa se transformaron nuevamente en la antigua Jerusalén. Más de dos millones de fieles y visitantes, entre devotos locales, turistas nacionales e internacionales, se congregaron para presenciar la emblemática representación de la Pasión de Cristo, la más importante de la Semana Santa en México y la primera edición que se celebra tras su reconocimiento por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El joven médico de la UNAM, Arnulfo Eduardo Morales Galicia, originario del barrio de San Lucas, encarnó a Jesús de Nazaret cargando una cruz de 95 kilogramos, acompañado por Erika Yasmín Morales Hernández, estudiante de derecho del barrio de San Miguel, quien dio vida a María.
Por la mañana se representaron los concilios del Sanedrín y el juicio ante Herodes y Poncio Pilato en la Macroplaza Cuitláhuac, donde, presionado por la multitud que gritaba “¡Crucifícalo!”, el procurador romano lavó sus manos y dictó la sentencia de muerte. Alrededor de las 14:00 horas inició el Viacrucis de tres kilómetros hacia el Cerro de la Estrella, convertido en Monte Calvario. Arnulfo Morales recorrió las 14 estaciones tradicionales, cayendo tres veces, encontrándose con su madre, recibiendo la ayuda de Simón de Cirene y la Verónica, hasta llegar a la crucifixión. En la cima, bajo un sol intenso, Jesús perdonó a sus verdugos, consoló al buen ladrón y pronunció “Consumado es” antes de inclinar la cabeza. El descendimiento y la pietà conmovieron a la multitud, que guardó un profundo silencio solo interrumpido por llantos y rezos. La tradición iztapalapense enriqueció la escena con nazarenos niños, la samaritana y otras dramatizaciones propias. No se reportaron incidentes mayores gracias al operativo de seguridad con más de nueve mil elementos. Así, la fe se hizo carne, sangre, sudor y lágrimas en Iztapalapa, con la esperanza de la Resurrección que iluminará el Sábado de Gloria.































