El pleno de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 441 votos a favor en lo general y en lo particular, el dictamen de reforma a la Ley Federal del Trabajo para reducir la jornada laboral a 40 horas a la semana, la cual se aplicará de manera gradual hasta el año 2030.
El dictamen para la armonización de la legislación secundaria, a fin de concretar la reducción de la jornada laboral, fue turnado al Ejecutivo para sus efectos secundarios.
Defensa del salario y transición ordenada
Al fundamentar el dictamen a nombre de la Comisión del Trabajo, el morenista Pedro Haces Barba reiteró que la reforma protege el salario: “Aquí no puede haber ambigüedad, menos horas no significa menos salario, así lo reconoce este dictamen en los artículos transitorios”.
Afirmó que respaldar el documento es a favor de una transición laboral responsable, digna, gradual y justa para los mexicanos.
Resaltó que el dictamen reconoce el derecho al descanso como una condición mínima de salud física, salud mental, convivencia familiar y rendimiento sostenible.
El parlamentario destacó que se adopta una implementación gradual y responsable; no se impone un cambio abrupto, sino que se construye una transición ordenada que iniciará en 2027 con 46 horas y terminará en 2030 con 40 horas semanales.
“Esta gradualidad responde precisamente al objetivo de proteger el derecho al descanso sin desorganizar de manera irresponsable la operación en los centros de trabajo”, puntualizó.
Posturas de la oposición y preocupaciones económicas
En tanto, la diputada del PRI, Ofelia Socorro Jasso Nieto, refrendó el respaldo de su bancada a la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas a la semana, pero advirtió que la reforma no garantiza plenamente el esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso.
“Se mantiene en los hechos la ambigüedad del descanso semanal, sin establecer con claridad el segundo día obligatorio”, dijo.
Acusó que Morena vuelve a quedarse a la mitad y a simular un avance sin concretarlo en la vida real de los trabajadores, utilizando esta promesa como instrumento de campaña y generando expectativas legítimas en millones de personas. “Hoy presentan una versión descafeinada, diluida, que patea el bote hasta el final de la década”, señaló.
Por el PAN, Theodoros Kalionchiz de la Fuente aseveró que su bancada votaría a favor, pero sin dejar de insistir en la propuesta de que los trabajadores tengan derecho a cinco días de trabajo y dos de descanso.
Comentó que otro tema que preocupa es el impacto que tendrá esta reforma en las pequeñas y medianas empresas, las cuales tendrán graves dificultades para cumplir con las nuevas obligaciones.
“En México urgen incentivos fiscales para fomentar y estimular la actividad económica en nuestro país y, con ello, lograr un crecimiento empresarial que brindará miles de empleos en todos y cada uno de nuestros municipios y nuestros estados”, concluyó.






