A semanas del inicio de la temporada de lluvias y ciclones tropicales 2026, autoridades de los tres niveles de gobierno encendieron las alertas preventivas ante un escenario que podría superar los promedios históricos, particularmente en el océano Pacífico, donde se prevé la formación de entre 18 y 21 sistemas tropicales, incluidos hasta cinco huracanes de mayor intensidad.
El pronóstico, presentado durante la Reunión Nacional de Protección Civil en Boca del Río, Veracruz, lo dio a conocer el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que también estima entre 11 y 15 fenómenos en el Atlántico, con la posibilidad de uno a dos huracanes de gran intensidad.
En conjunto, el país podría enfrentar hasta 36 sistemas tropicales durante este año.
Pacífico mexicano: zona de mayor impacto potencial
El coordinador del SMN, Fabián Vázquez Romaña, explicó que la actividad en el Pacífico será “activa o por arriba del promedio climatológico”, lo que incrementa la probabilidad de impactos en estados como Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima y Jalisco.
De acuerdo con registros históricos, entre 1964 y 2025 ingresaron a México 174 ciclones desde el Pacífico, un promedio de tres por año, frente a 120 provenientes del Atlántico.
Esta diferencia convierte a la costa del Pacífico en la región más vulnerable ante lluvias intensas, crecidas de ríos, deslaves y afectaciones a la infraestructura.
Además, los huracanes mayores, de categoría 3, 4 o 5, representan el mayor riesgo por su capacidad destructiva, al generar vientos superiores a los 178 km/h y precipitaciones prolongadas que pueden desencadenar emergencias de gran escala.
Atlántico con actividad moderada, pero no exenta de riesgos
Aunque el Atlántico registraría una actividad cercana o incluso por debajo del promedio, especialistas advirtieron que esto no reduce el peligro, ya que incluso un solo ciclón puede causar daños severos si impacta zonas densamente pobladas o vulnerables.
Estados del Golfo de México y la península de Yucatán deberán mantener vigilancia constante, especialmente ante posibles lluvias torrenciales, marejadas ciclónicas e inundaciones.

El papel del fenómeno El Niño
Uno de los factores determinantes para la temporada será la evolución de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
Según el SMN, existe un 61 por ciento de probabilidad de que el fenómeno transite hacia condiciones de El Niño entre mayo y julio.
Este escenario podría intensificarse durante el pico de la temporada (agosto a octubre), alterando patrones de lluvia y la formación de ciclones.
Incluso se contempla un 25 por ciento de probabilidad de que el fenómeno evolucione a un evento de El Niño fuerte hacia el invierno.
El comportamiento de ese sistema climático global influye directamente en la temperatura del océano y la atmósfera, factores clave para la generación y fortalecimiento de ciclones tropicales.
Estrategia nacional: anticipación y respuesta
La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, destacó que México fortaleció su estrategia de atención a emergencias con un enfoque integral basado en cinco ejes:
- Monitoreo permanente y alerta temprana
- Reducción de riesgos estructurales
- Coordinación interinstitucional
- Capacitación comunitaria
- Adaptación al cambio climático
En materia de vigilancia, el país trabaja en conjunto con organismos internacionales como la NOAA y el programa Copernicus, lo que permite emitir alertas más precisas y oportunas.
En paralelo, se realizan acciones preventivas como limpieza de ríos, desazolve de drenajes, estabilización de laderas y fortalecimiento de infraestructura crítica.
“La información científica no debe generar alarma, sino impulsar acciones responsables para proteger a la población”, subrayó la funcionaria.
México se prepara para la temporada de lluvias y ciclones
Como parte de la estrategia nacional, más de mil 200 integrantes del Sistema Nacional de Protección Civil participan en talleres especializados para mejorar protocolos de actuación en campo.
Estos ejercicios buscan garantizar una respuesta rápida y coordinada ante cualquier contingencia, desde evacuaciones hasta atención de emergencias en comunidades incomunicadas.
En este contexto, la secretaria de Protección Civil de Veracruz, Guadalupe Osorno Maldonado, destacó la experiencia reciente del estado frente a lluvias extremas, donde se implementó el puente aéreo más grande en su historia para llevar ayuda humanitaria y evacuar a población en riesgo.
Cambio climático: el principal desafío
Autoridades coincidieron en que el aumento en la intensidad de fenómenos hidrometeorológicos está vinculado al cambio climático, lo que obliga a replantear políticas públicas en materia de prevención.
Entre las acciones prioritarias se encuentran la recuperación de ecosistemas, el manejo sostenible del agua y el desarrollo de infraestructura resiliente, capaz de resistir eventos cada vez más extremos.
Un llamado a la cultura de prevención
A pesar del pronóstico de una temporada activa, las autoridades insistieron en que la preparación es la mejor herramienta para reducir riesgos.
La combinación de ciencia, coordinación institucional y participación ciudadana será clave para enfrentar una temporada que, aunque desafiante, puede gestionarse de manera efectiva si se actúa con anticipación.
Con hasta 36 sistemas previstos y varios de ellos con potencial de convertirse en huracanes mayores, México entrará a la temporada 2026 con un llamado a que la prevención no es opcional sino la principal defensa ante los fenómenos naturales.






