
Duelo de gobernadores, eso es lo que surgió en el reciente enfrentamiento que tuvieron el PAN y Morena en el marco del accidente en el que murieron dos agentes de la CIA -según confirmó Estados Unidos- en Chihuahua, estado gobernado por la panista Maru Campos, y en el que se ha señalado que se trataba del desmantelamiento de un laboratorio del narcotráfico y que desató un verdadero huracán porque Morena utiliza como mejor le conviene el término soberanía.
En el Senado de la República, desde luego el PAN salió a la defensa de la gobernadora Campos. El coordinador de los legisladores albiazules, Ricardo Anaya, propuso un punto de acuerdo en la tribuna para citar a comparecer a los gobernadores de Sinaloa, el cuestionado Rubén Rocha Moya, y a la de Baja California, Marina del Pilar Ávila, para, de esta manera, sentar el precedente de llamar a cuentas al Senado a mandatarios estatales por temas de seguridad. Entonces, el criterio debía aplicarse de manera simétrica a los gobernadores, y vaya que los gobernadores morenistas tienen muchos “trapitos” que debería ver el sol, pero como acostumbran en el partido guinda, los tapan y protegen.
Pues bien, en lo que se aclara esta cuestión, bien vale la pena destacar lo que respecto al tema semana señaló por las redes sociales Alejandro Moreno Cárdenas.
“Llama poderosamente la atención cómo en Morena se han incomodado tanto con lo que está pasando en Chihuahua. Cada vez que un estado decide enfrentar al crimen organizado como hoy lo está haciendo Chihuahua, desde el poder empiezan los reclamos, las descalificaciones y las presiones. Parece que combatir en serio a los criminales les resulta incómodo. Y esa incomodidad dice mucho”
En otra parte de mensaje, el también senador priista subraya que los morenistas: “usan la soberanía como escudo para ocultar información y justificar pactos con el crimen organizado” y agrega, con mucha razón que, lo que a México le urge es “coordinación binacional real e inteligencia compartida con Estados Unidos para enfrentar a los criminales con estrategia y resultados, no con opacidad”.
Si bien en el oficialismo ya no se arriesgan con aquello de que a los delincuentes hay que darles “abrazos, no balazos”, como diría la máxima lópezobradorista, es más que evidente que esta errada y llamada Cuarta Transformación, ahora en su segundo piso, continúa teniendo vínculos con la delincuencia organizada.
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EBRARD PONE SUS BARBAS A REMOJAR
Hacia el final de la semana que concluye, por otra parte, la presidenta Sheinbaum no podía desaprovechar la oportunidad de terminar de “tenderle la cama” ni más ni menos que a su siempre eficiente secretario de Economía, Marcelo Ebrard, por la bomba que trascendió respecto a que su hijo, Marcelo Patrick Ebrard, vivió alrededor de seis meses en la Embajada de México en Londres durante la pandemia de Covid-19, con todos los servicios de élite a su disposición, siendo el principal que la entonces embajadora, la cuestionada Josefa González Blanco Ortiz Mena, lo trató siempre como una madre. Un gran honor, ¿o no?
El secretario Ebrard había estado muy calladito y sigiloso desde que se difundió dicha información, no sin antes defenderse y desde el mismísimo Palacio Nacional, asegurar que, en el viaje y estancia de su hijo en Londres, no veía “ningún abuso de mi parte” y agregó: “sólo la preocupación de un padre… no usamos ningún recurso indebidamente”. Bueno, si hasta mayordomo personal tenía a su servicio el joven Patrick Ebrard, entonces, ¿a eso cómo se le llama?
Supuso el titular de la SE que, con ese gesto tan sincero, era suficiente para limpiar su acción, pero no. A casi una semana del hecho, en la gustadísima “Mañanera del Pueblo”, la jefa del Ejecutivo confirmó que la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, a cargo de Raquel Buenrostro, va a abrir una investigación sobre la estancia del hijo de Marcelo Ebrard en la residencia de la Embajada de México en Londres cuando su agobiado padre era canciller.
Y explicó Sheinbaum: “hubo solicitudes de que se abriera una investigación y así dice la ley, tiene que abrirse de manera automática. Lo que tiene que revisarse es si se violó alguna norma en ese sentido”.
En este punto, habrá que seguir de cerca si en esta errada y llamada Cuarta Transformación, ahora en su segundo piso, aplica la de siempre, o sea, hace como que hace y al final lo exculpa con el “impoluto” manto guinda o bien, y es lo más probable, la presidenta se desquita de la guerra que propició el propio Ebrard en aquella época de la carrera presidencial de las “corcholatas”, así que el ahora secretario de Economía tiene que “poner sus barbas a remojar”, sobre todo en esta coyuntura que se están dando cambios tanto en el gabinete de Sheinbaum como en el partido Morena.





