El coleccionismo y la fiebre por lo vintage consolidan un mercado del recuerdo con un valor al alza en México, tendencia que impulsa la búsqueda de bienes de las décadas de los 70, 80 y 90, desde los míticos carritos a escala Hot Wheels y Matchbox, hasta figuras de sagas del cine como La guerra de las galaxias, Volver al futuro, Batman y El Hombre Araña.
Esta actividad posee un arraigo profundo en el país, el cual se refleja en espacios que ya son referentes para los nostálgicos y de intercambio comercial, como el Barrio de Los Sapos en Puebla y el emblemático tianguis de La Lagunilla, entre otras urbes, donde coleccionistas y especialistas se dan cita para transferir estas joyas del pasado.

La 15.ª edición del Chavorrucos Fest
En Mérida, la comunidad de coleccionistas de los personajes de Warner Bros. y seguidores del universo de Pokémon se sumarán, entre muchos otros, a la 15.ª edición del Chavorrucos Fest 2026 los días 30 y 31 de mayo en la sede del Club de Leones de la avenida Colón (núm. 198-A, colonia García Ginerés).
Edgar Campos Encalada, organizador y alma de este encuentro, detalla que el concepto nació originalmente para honrar al juguete retro de series emblemáticas de la televisión y el cine; de ahí que ya sea la 15.ª edición de este tipo de muestras, la cual se realizará este fin de semana ante el interés expresado por los coleccionistas.

El concepto de lo antiguo y la cultura pop
El promotor explicó que lo vintage define a objetos con más de 40 o 50 años de antigüedad, diferenciándose de las antigüedades clásicas, abarcando desde mobiliario de diseño setentero hasta piezas clave de la cultura pop de finales del siglo XX.
El festival busca conectar con la generación de los «chavorrucos», aquellos adultos que hoy tienen la oportunidad económica de recuperar los juguetes que marcaron su infancia. Para muchos, dijo, este encuentro representa la posibilidad de adquirir piezas que en su momento no pudieron poseer debido a su costo.

Oportunidades de intercambio e inversión
Informó que los expositores ofrecerán una amplia gama de coleccionables que va más allá del juguete, incluyendo artículos promocionales, botellas de refresco de cola, discos de vinilo, casetes, videojuegos, aparatos de sonido, numismática, libros, revistas antiguas, colecciones de personajes de dibujos animados y un sinfín de objetos.
Además, se invita activamente a los asistentes a llevar los objetos que tengan guardados en casa para venta o intercambio, contando con la intermediación de la organización para asegurar transacciones justas entre particulares, dijo Campos Encalada, quien aseguró que el coleccionismo, lejos de ser un gasto superfluo, es una inversión.
El valor de las piezas tiende a incrementarse notablemente con el tiempo, en especial cuando se trata de artículos difíciles de conseguir, ediciones especiales, variantes raras estudiadas por expertos o piezas que aún conservan su empaque original de fábrica, puntualizó.

La búsqueda de un espacio fijo en Mérida
El organizador expresa la necesidad y el deseo de consolidar en Mérida, con el apoyo del Ayuntamiento, un espacio amplio y fijo que funcione de manera consistente para la comunidad de lo vintage y replicar modelos exitosos como el de La Lagunilla en la capital del país para la preservación del patrimonio material retro.
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