Desde el altar de la Virgen de Guadalupe, en la Basílica de Santa María de Guadalupe, los obispos de la Provincia Eclesiástica de Chiapas pidieron a quienes generan violencia en la entidad, detener las agresiones, abrirse al arrepentimiento y la reparación del daño causado a las víctimas.
Ademas, solicitaron a las parroquias y comunidades católicas a fortalecer la escucha y el acompañamiento a las víctimas de la violencia y la desaparición, así como promover iniciativas de economía solidaria y defensa del territorio, a fin de propiciar la reconciliación, la justicia y la paz social.
A los jóvenes los exhortaron a no dejarse seducir por las falsas promesas del crimen organizado y a convertirse en constructores de paz dentro de sus comunidades.
En este contexto, criticaron la realidad que enfrenta la entidad, marcada por la violencia, las desapariciones, la pobreza, la migración forzada y los daños al medio ambiente.
Violencia e inseguridad principales problemas en Chiapas
Con un mensaje, titulado “Desde el Tepeyac: un grito de fe, justicia y esperanza por nuestro pueblo”, firmado por los obispos de Tuxtla Gutiérrez, monseñor José Francisco González González; de San Cristóbal de Las Casas, monseñor Rodrigo Aguilar Martínez; el obispo de Tapachula, monseñor Luis Manuel López Alfaro, y el obispo auxiliar de Tuxtla, monseñor José Luis Mendoza Corzo, aseguran que, a pesar de la riqueza natural y cultural, continúan enfrentando profundas heridas sociales.
Lee: Se queja IP de Oaxaca por plantón de la CNTE
En una peregrinación al Tepeyac, los prelados llevaron consigo “el polvo de los caminos del centro, la selva, la costa y los altos” de Chiapas, los prelados describieron cinco grandes problemáticas que consideran las principales heridas del estado.
La primera de ellas es la violencia y la inseguridad. Afirman que Chiapas ha vivido una de las etapas más difíciles de su historia reciente debido a la presencia y disputa de grupos criminales que han fracturado la paz social, provocado desplazamientos forzados y limitado la libertad de numerosas comunidades.
Expresan su preocupación por la desaparición forzada de personas, fenómeno que calificaron como un drama permanente para cientos de familias que continúan buscando a sus seres queridos.
Chiapas se ha convertido en una ruta de sufrimiento para miles de migrantes y refugiados
Sobre el particular, manifestaron solidaridad con las madres buscadoras y con quienes enfrentan la incertidumbre derivada de estas ausencias.
Otro de los temas centrales fue la pobreza estructural. Los obispos sostuvieron que la violencia actual tiene raíces en una deuda histórica con Chiapas, donde amplios sectores de la población continúan padeciendo rezagos en educación, salud, desarrollo económico y acceso a oportunidades.
Asimismo, señalan la crisis migratoria ocupó igualmente un lugar destacado en el mensaje, pues aseguran que Chiapas se ha convertido en una ruta de sufrimiento para miles de migrantes y refugiados que buscan mejores condiciones de vida.
Mientras que numerosos chiapanecos se ven obligados a abandonar sus comunidades por falta de seguridad, empleo y perspectivas de desarrollo.
El deterioro ambiental compromete el futuro de las próximas generaciones
Los obispos denuncian también el deterioro ambiental que afecta a la entidad y advierten sobre la contaminación de ríos, la deforestación, la explotación indiscriminada de recursos naturales y los proyectos que ponen en riesgo ecosistemas estratégicos, al considerar que estas prácticas comprometen el futuro de las próximas generaciones.
Lee: Maestros de Chiapas reforzaran plantón en la CDMX
A las autoridades de los tres niveles de gobierno les recordaron que el poder debe ejercerse como servicio y no como privilegio y las exhortaron a garantizar la seguridad, combatir la impunidad y atender las causas profundas de la pobreza mediante políticas que respeten la dignidad de los pueblos.






