La actriz Marimar Vega regresó al teatro después de casi siete años alejada de los escenarios con la obra Requiem, un proyecto que la reconectó con su vocación artística y con los recuerdos de su padre, el primer actor Gonzalo Vega.
Visiblemente emocionada, la actriz reconoció que este regreso representa uno de los momentos más significativos de su carrera.
“Hace casi siete años que no hacía teatro. Lo hice durante tantos años y luego afortunadamente trabajé mucho en televisión y series, pero regresar me ha conectado con esto. Por esto hago esto. Me encanta ser actriz, me encanta hacer teatro y estoy muy emocionada como niña chiquita”, expresó.
Marimar confesó que enfrenta cada función con nervios debido a la complejidad de la puesta en escena.
“Estoy nerviosa. Es una obra muy difícil, muchísimo texto, solo somos dos actores. Todo corre en una hora y no paramos de hablar, pero estoy muy contenta”, comentó.
La protagonista recordó que crecer entre bambalinas le permitió desarrollar una sensibilidad especial hacia el teatro, una pasión que compartió durante años con su padre.
“Volver a estar en un escenario sí me recuerda muchísimo a él y sé que estaría muy contento de verme de regreso”, afirmó.
Durante la conversación, la actriz compartió algunos de los consejos que recibió de Gonzalo Vega y que continúan guiando su trabajo profesional.
“Mi papá siempre decía que un actor tiene que llegar a su marca y decir la verdad. Creo que de eso se trata esta profesión”, señaló.
También recordó una frase que escuchó constantemente durante su formación.
“Siempre me decía: ‘Frasea, niña, frasea’. Tenía un tema con la dicción y con el respeto al trabajo. Mis hermanos y yo aprendimos de él a respetar muchísimo esta profesión”, explicó.
La actriz destacó que el legado más importante que heredó de su padre fue la disciplina y el compromiso con su oficio.
“Mi papá respetó muchísimo esta carrera y nos lo inculcó. Los tres somos disciplinados y hacemos nuestro trabajo con mucho respeto”, dijo.
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A casi una década de la muerte del actor, Marimar reconoció que aún extraña compartir con él momentos cotidianos.
“Mi papá y yo compartíamos muchos gustos. Nos gustaban los deportes, viajar, comer juntos. Yo me whatsappeaba con él todo el tiempo. Ahora van a ser diez años sin él y hay muchas cosas que ya no pudo vivir conmigo, pero estoy segura de que está orgulloso de nosotros”, expresó.
Además de hablar sobre su regreso al teatro, Marimar reflexionó sobre la importancia de priorizar el bienestar de los hijos cuando una pareja se separa.
“Cuando hay niños, uno tiene que pensar en las infancias cien por ciento. Los adultos tendrían que aprender a convivir por ellos”, aseguró.
La actriz recordó que, pese al divorcio de sus padres, logró mantener una convivencia familiar sana.
“Vivimos un modern family. Convivíamos todos juntos, pasábamos navidades juntos y como hija lo agradezco muchísimo”, señaló.
Actualmente, Marimar combina los ensayos de Requiem con su pasión por el futbol y confesó que sigue de cerca la participación de México en el Mundial.
“Soy muy futbolera. Mi esposo y yo estamos viendo todos los partidos. Siempre deseo que a la Selección le vaya bien con todo mi corazón”, concluyó.






