En el marco del estreno de Los demonios del amanecer en México, el director Julián Hernández concedió una entrevista telefónica a AMEXI. La película llegará a las salas comerciales el 23 de julio de 2026 y también recorrerá un circuito cultural que abarca desde San Cristóbal de las Casas, Chiapas, hasta Tijuana, Baja California.
El filme sigue la historia de Orlando (Luis Vegas) y Marco (Axel Shuarma), dos jóvenes que viven en la Ciudad de México y que, en el camino, se conocen y se enamoran. Ambos persiguen sus sueños mientras enfrentan los estudios, el trabajo precario y la vida nocturna de la capital.
Orlando aspira a convertirse en bailarín y sueña con alcanzar la fama en la televisión. Marco estudia Enfermería y trabaja en un hotel para pagar la renta. Juntos construyen una relación marcada por encuentros y desencuentros, donde la amistad termina sosteniendo aquello que el amor no siempre puede.
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Julián Hernández es recordado por una de las películas más representativas del cine LGBT+ mexicano, Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor (México, 2003). Más de dos décadas después, el realizador mantiene un estilo consistente para retratar el amor en toda su crudeza, con escenas que suelen ser calificadas como intensas.
Julián Hernández habla de Los demonios del amanecer


El director no exagera en el rodaje de escenas
“A mí no me ha sucedido. Hay situaciones que se envuelven como en una cosa oscura con esto de la IA y que vamos a filmar secuencias difíciles con una atmósfera muy enrarecida alrededor de estas escenas. Yo las asumo de la manera más responsable y abierta; están los miembros del equipo que son necesarios. Tampoco exagero con cosas que se usan en la actualidad, que apaguen los monitores, saquen a la gente o cierren las ventanas. Me parece que es inventar algo innecesario alrededor de estas escenas”.
Y concluyó:
“Yo creo que ahora es mucho más difícil hacer este tipo de secuencias que en 1991 o en 2003, cuando empecé”.
Un guion escrito una década antes del rodaje
Sobre el libreto y los diálogos entre los personajes, Hernández explicó el trabajo realizado junto con Gustavo Hernández de Anda.
“El guion es mío en su totalidad, pero lo escribí en el año 2012. No lo pude realizar en el momento que lo tenía planeado por falta de recursos, como suele ocurrir en el cine nacional. Tuve que esperar 10 años; hasta 2022 tuve oportunidad de hacerlo.
Siempre tuve muy claro que yo no era lo que esperaba para escribir los diálogos. Fue entonces cuando apareció Gustavo Hernández de Anda y se encargó mucho de esta parte, de darle a los diálogos el toque final. Tiene un oído muy bueno; eso fue lo que hizo que los diálogos parezcan tan frescos, tan apegados a la realidad. Además, es una persona muy joven”.
El financiamiento del cine mexicano
Sobre el respaldo económico de la producción, el director comentó:
“Contó con los últimos apoyos federales del FIDECINE, que desapareció durante el gobierno de López Obrador. Ahora queda el EFICINE. De ahí los recursos eran verdaderamente reducidos; esta película la hicimos con muy poco dinero”.
Añadió que una producción convencional suele costar entre 15 y 25 millones de pesos, mientras que la mayoría de las películas mexicanas se realiza con menos de 10 millones, como ocurrió con Los demonios del amanecer.
También recordó un episodio con un exdirector del IMCINE relacionado con películas de temática LGBT+.
“Ya ni siquiera la temática impide hacer una película; en realidad nunca ha sido. Yo tengo mi historia con un maestro, director del IMCINE, que dijo que el instituto no tenía por qué apoyar películas de maricones, así se decía en aquellos años. Finalmente tuvo que apoyar la película”.
El impacto de las plataformas
El cineasta consideró que la llegada de las plataformas modificó profundamente la producción cinematográfica.
“Las plataformas llegaron con una carreta de dinero inmensa y empezaron a repartir dinero. Lo único que hicieron fue dejar al pobre cine mexicano, en el sentido de no tener recursos, aún más a la deriva, porque la gente que antes participaba en una película de bajo presupuesto, como son la mayoría, prefiere ir a hacer una serie donde trabaja seis meses y gana más de lo que podría ganar. El cine lo único que puede hacer ahora es formar gente para que después abandone la industria y se vaya a trabajar a las plataformas”.
Un estreno con pocas copias

Hernández reconoció que el estreno de la película enfrentará una fuerte competencia por coincidir con producciones de gran presupuesto como La Odisea y El Hombre Araña; sin embargo, confió en que el público apueste por el cine mexicano. También destacó el trabajo de Mandarina en la distribución nacional, que permitirá llevar la cinta a más estados del país, y celebró el recorrido internacional que inició en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2024 y concluyó este año en Berlín. “Finalmente hacemos películas para que el público mexicano las vea”, afirmó.
Una voz consolidada del cine queer mexicano
Julián Hernández se ha consolidado como una de las figuras más representativas del cine queer latinoamericano. Su obra ha contribuido a construir una estética propia dentro del cine mexicano, alejando las historias LGBT+ de los estereotipos.
En Los demonios del amanecer, el cuerpo masculino vuelve a convertirse en un elemento central de la narrativa. La fotografía de Alejandro Cantú destaca por sus planos secuencia, que acompañan a los personajes tanto por la ciudad como en los momentos de mayor intimidad.
Desde sus primeras películas, Hernández ha mantenido una propuesta de autor coherente con su visión cinematográfica. Su más reciente cinta tiene ese toque además de contar con una excelente banda sonora y un excelso manejo de la cámara.
- Los demonios del amanecer formó parte de la selección oficial del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), el Festival Mix México, Queer Screen’s Mardi Gras Film Festival de Australia, el Festival Internacional de Cine de São Paulo y el San Francisco International LGBTQ Film Festival.
La película llegará a las salas mexicanas el 23 de julio, distribuida por Mandarina Cine, con funciones en Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Estado de México, Querétaro, Culiacán, Ciudad Juárez y Zacatecas.






