La mala fama que históricamente han arrastrado las películas sobre futbol hizo que incluso Carlos Cuarón y el equipo de «Rudo y Cursi» enfrentaran dudas sobre el futuro de la cinta antes de su estreno, recordó el cineasta durante el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF).
En el marco de la presentación de la primera parte del libro «Fútbol, nacionalismo e imaginarios en la gran pantalla», de Pablo Ignacio Jofré, el director compartió que periodistas de Argentina e Inglaterra fueron los primeros en cuestionarlo sobre las posibilidades de éxito de la película protagonizada por Gael García Bernal y Diego Luna.
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El estigma del cine de futbol
Cuarón recordó que una de las preguntas más recurrentes durante la promoción internacional de «Rudo y Cursi» era si no le preocupaba que la película fracasara en taquilla, debido a los antecedentes del género.
«La primera pregunta que me hacían los argentinos y los ingleses era: ‘¿No estás preocupado de que la película pueda ser un fracaso?’, algo de lo que los productores y yo estábamos muy conscientes», relató.
El realizador explicó que esa percepción respondía a la idea de que las películas sobre futbol históricamente no lograban conectar con el público: «Me decían que históricamente a las películas de futbol les había ido mal, que no eran taquilleras, que no llegaban a la gente», comentó.
Aunque su cinta obtuvo notorios logros: En su primer día de exhibición (19 de diciembre de 2008) logró recaudar 4.9 millones de pesos y más de 109 mil espectadores acudieron al cine. Además de una taquilla mundial de más de 11 millones de dólares.
Una película distinta
Durante la conversación, Carlos Cuarón coincidió con algunos de los planteamientos del libro de Jofré sobre la evolución del cine futbolístico y señaló que durante muchos años las historias se concentraban únicamente en lo que ocurría dentro de la cancha.
En contraste, explicó que «Rudo y Cursi» apostó por construir personajes, conflictos y una narrativa que iba más allá del deporte, por lo que incluso llegó a considerarla una especie de «anti-sports movie», al privilegiar el drama y la relación entre sus protagonistas sobre los resultados de los partidos.
También recordó que clásicos como «Escape a la victoria» marcaron a varias generaciones, aunque consideró que muchas producciones del género han enfrentado el reto de atraer tanto a los aficionados al futbol como a los amantes del cine.
Para el director, la idea de que las películas de futbol están condenadas al fracaso no puede generalizarse, pues su recepción depende del contexto y del público de cada país, una percepción que, dijo, pudo constatar durante la gira internacional de «Rudo y Cursi».
Como parte de las actividades del GIFF se proyectó el filme en las escalinatas de la Universidad de Guanajuato, una proyección al aire libre a la cual se dieron cita cientos de personas. Carlos Cuarón estuvo ahí para presentar el filme.
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