Más de dos décadas después de su estreno, «Sexo, pudor y lágrimas» continúa siendo un referente dentro de la música y el cine mexicano. Durante la masterclass que ofreció en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), Alex Syntek recordó cómo el tema principal de la cinta marcó un antes y un después en su carrera y aseguró que su éxito ayudó a abrir una nueva etapa para las bandas sonoras en la cinematografía nacional.
Ante el público reunido en San Miguel de Allende, el compositor reflexionó sobre la estrecha relación entre la música y el séptimo arte, al asegurar que una banda sonora no solo acompaña una historia, sino que puede potenciar las emociones y permanecer en la memoria del público durante décadas.
Previo a su conferencia, Syntek regaló a Sara Hoch un vinilo edición especial por los 35 años de carrera del cantautor, algo que agradeció la directora del festival y fue recíproco ya que el cantante recibió unos zapatos de un zapatero de León.
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La música y el cine, una misma historia
Para Syntek, la relación entre una película y su música crea una experiencia artística distinta, en la que ambas disciplinas se complementan: «La música te lleva a lugares y emociones que las imágenes a veces no pueden».
Durante la charla explicó que esa unión convierte al cine y la música en una expresión artística propia: «El matrimonio de la música con el cine es otro arte, es un híbrido. Es una simbiosis y una sinestesia preciosa».
El intérprete también destacó que, a diferencia de muchos cantantes de música comercial, su formación como compositor y músico le permitió incursionar en la creación de partituras y arreglos para cine.
Un parteaguas para el cine mexicano
Al recordar la creación de «Sexo, pudor y lágrimas», Syntek aseguró que el éxito de la película y de su tema principal representó un punto de inflexión tanto para su carrera como para la manera en que se concebía la música dentro del cine mexicano.
«Cuando hice ‘Sexo, pudor y lágrimas’, el casamiento de la canción con la película fue claramente el éxito de la misma y fue el parteaguas de una nueva era de la música en el cine mexicano».
El cantautor consideró que la cinta logró conectar con el público porque retrató a una generación desde una perspectiva distinta a la que tradicionalmente se mostraba del país en el extranjero: «El cine le da una imagen de México al mundo. Ya hay que enseñarles que aquí también hay historias contemporáneas, talento y músicos de talla internacional, que no nos estereotipen».
Syntek recordó que, tras el éxito de la película, su carrera dio un giro definitivo. El tema le valió reconocimientos como el Ariel y el Premio Diosa de Plata, además de consolidarlo como uno de los compositores más importantes del país.
Compartir la experiencia con nuevas generaciones
Durante la masterclass, el músico adelantó que más allá de explicar aspectos técnicos de la composición, buscó compartir con los asistentes las influencias que marcaron su carrera y la evolución de la música para cine: «No les voy a hablar de mis técnicas ni de cómo hago música; les quiero contar qué me influenció y hacia dónde veo que va la música para cine».
La convocatoria de la clase magistral rebasó la capacidad del recinto, por lo que decenas de asistentes permanecieron en el jardín del lugar para seguir la charla. Ante la alta demanda, la organización del Festival instaló una pantalla para transmitir en vivo la participación de Syntek, permitiendo que quienes no lograron ingresar al foro también pudieran escuchar sus reflexiones sobre la música y el cine.
Al concluir la sesión, el cantante sorprendió al público al unirse a una banda local integrada por mujeres para interpretar «Duele el amor», uno de los mayores éxitos de su carrera. El improvisado palomazo fue recibido entre aplausos y coros de los asistentes, quienes acompañaron al músico en un cierre que convirtió la masterclass en una experiencia aún más cercana con el público.
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