El tenis mexicano recibirá en agosto a una de las grandes figuras de este siglo: el suizo Stanislas Wawrinka.
El tres veces campeón de Grand Slam y protagonista de una de las carreras más destacadas de la era moderna, confirmó su participación en la segunda edición del ATP Challenger 125 Cancún.
Dicho certamen se jugará del 17 al 23 de agosto en el Cancún Country Open y el suizo llega con una invitación.
A sus 41 años, Wawrinka afronta la temporada de despedida de una trayectoria que desafió el dominio del llamado Big Four.
En una época marcada por Roger Federer, Novak Djokovic, Rafael Nadal y Andy Murray, el suizo encontró la forma de abrirse paso.
Conquistó tres de los torneos más importantes del mundo: el Abierto de Australia 2014, Roland Garros 2015 y el Abierto de Estados Unidos 2016.
Pocos jugadores pueden presumir de una hazaña similar. Wawrinka figura entre los escasos tenistas que derrotaron a Djokovic, Federer, Nadal y Murray en torneos de Grand Slam, una muestra del nivel que alcanzó frente a la generación más dominante en la historia del deporte.
Además de sus 16 títulos como profesional, el helvético llegó al número tres del mundo en 2014 y conquistó la medalla de oro olímpica en dobles junto a Federer durante Beijing 2008.
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El suizo Stan Wawrinka está muy cerca del retiro
Las lesiones marcaron parte de su carrera, con varias cirugías en ambas rodillas y el pie izquierdo. Sin embargo, el suizo nunca dejó de competir.
Este mismo año volvió a demostrar su vigencia al alcanzar la tercera ronda del Abierto de Australia, donde, con 40 años, se convirtió en el jugador de mayor edad en lograrlo desde Ken Rosewall en 1978.
Antes de viajar a México, Wawrinka disputará el Masters 1000 de Cincinnati gracias a una invitación.
Después llegará a Cancún para disputar uno de los últimos torneos de una carrera que abarcó casi un cuarto de siglo.
La afición mexicana tendrá la oportunidad de ver de cerca al dueño de uno de los reveses a una mano más elegantes del circuito y a un campeón que desafió a la élite del tenis mundial cuando parecía imposible romper su hegemonía.






