México y Perú dieron este viernes un paso para cerrar uno de los episodios más tensos de su relación bilateral reciente, al restablecer sus relaciones diplomáticas, luego de varios años de desencuentros políticos que comenzaron tras la crisis institucional peruana de diciembre de 2022 y que finalmente llevaron a la ruptura formal de los vínculos en noviembre de 2025.
La decisión la anunciaron mediante un comunicado conjunto México-Perú difundido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en el que ambos países destacaron los “históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación” que los unen.
También reafirmaron su respeto al derecho internacional y a los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
El restablecimiento ocurre después de un periodo en el que las relaciones pasaron de una reducción en el nivel de representación diplomática a una ruptura formal.
El punto de quiebre definitivo fue la decisión de México de otorgar asilo diplomático a Betssy Chávez, ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo, medida que el gobierno peruano consideró un acto inamistoso e intervención en sus asuntos internos.
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México y Perú tienen más de 200 años de relaciones diplomáticas
El vínculo entre ambos países se remonta a los primeros años de sus respectivas vidas independientes.
De acuerdo con la Embajada del Perú en México, las relaciones diplomáticas se establecieron formalmente el 23 de enero de 1823, cuando el representante peruano José Morales y Ugalde presentó sus cartas credenciales ante el emperador Agustín de Iturbide.
La relación bilateral también quedó respaldada por instrumentos jurídicos tempranos, pues el 16 de noviembre de 1832, ambos países suscribieron el Tratado Solemne de Amistad, Comercio y Navegación, que estableció una base formal para sus intercambios y habló de una relación de “perpetua amistad”.
México y Perú comparten además una historia anterior a la creación de sus actuales repúblicas, pues ambos territorios fueron centros de grandes civilizaciones prehispánicas y posteriormente formaron parte del Imperio español, ya que México perteneció al Virreinato de Nueva España y Perú al Virreinato del Perú.
Esa trayectoria histórica es uno de los elementos que las cancillerías de ambos países han señalado como parte de los vínculos entre sus sociedades.
La historia diplomática, sin embargo, no ha estado exenta de interrupciones, pues el registro oficial de la Cancillería peruana incluye un Acta de Reanudación de Relaciones Diplomáticas firmada el 21 de mayo de 1933, con mediación de España, lo que demuestra que el vínculo bilateral ya había atravesado anteriormente periodos de ruptura o suspensión.
¿Por qué se deterioraron las relaciones entre México y Perú?
La crisis contemporánea comenzó después de la destitución de Pedro Castillo, quien el 7 de diciembre de 2022 intentó disolver el Congreso peruano y anunció un gobierno de excepción; el Congreso peruano declaró su vacancia y posteriormente Castillo fue detenido.
El gobierno del entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador cuestionó el proceso contra Castillo y expresó su respaldo al exmandatario peruano, una postura que Lima consideró una injerencia en sus asuntos internos.
La tensión aumentó en diciembre de 2022. El 20 de diciembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú declaró persona non grata al embajador mexicano Pablo Monroy Conesa y le dio 72 horas para abandonar el territorio peruano.
Perú justificó la decisión por las declaraciones de López Obrador sobre la situación política peruana y las calificó como una violación al principio de no intervención.
México respondió retirando a su embajador, aunque inicialmente decidió no romper las relaciones diplomáticas.
En febrero de 2023, la SRE informó que Perú redujo el nivel de la relación a encargado de negocios y retiró definitivamente a su embajador Manuel Gerardo Talavera; México, por su parte, decidió mantener su representación diplomática y consular en Lima.
La Embajada mexicana siguió operando durante esa etapa para atender, entre otras funciones, a la comunidad mexicana residente en Perú.
Sin embargo, en enero de 2026, Brasil asumió temporalmente la representación de los intereses diplomáticos mexicanos en territorio peruano, incluida la custodia de las instalaciones de la embajada, después de la ruptura formal.
Betssy Chávez, el detonante de la ruptura formal
Aunque las diferencias entre ambos gobiernos ya llevaban años, el conflicto llegó a su punto máximo en noviembre de 2025, cuando México concedió asilo diplomático a Betssy Chávez, quien fue primera ministra durante el gobierno de Pedro Castillo.
Chávez enfrentaba procesos judiciales en Perú relacionados con los acontecimientos del 7 de diciembre de 2022.
El gobierno mexicano sostuvo que la decisión de otorgarle asilo estaba amparada en el derecho internacional y, específicamente, en la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático de 1954, de la que México y Perú son parte.
La SRE argumentó que correspondía al Estado asilante, en este caso México, determinar la naturaleza de la persecución alegada por la solicitante y sostuvo que el otorgamiento de asilo no podía considerarse un acto inamistoso.
Perú interpretó la decisión de manera diferente, pues su cancillería calificó el otorgamiento del asilo como un acto inamistoso y anunció el 3 de noviembre de 2025 la ruptura de relaciones diplomáticas con México.
¿Qué pasó con Betssy Chávez?
El caso de Chávez se convirtió en uno de los principales obstáculos para normalizar las relaciones y después de recibir el asilo diplomático, permaneció en la representación mexicana en Lima, debido a que no se había autorizado su salida del territorio peruano mediante un salvoconducto.
La situación jurídica de Chávez también continuó desarrollándose en Perú, y en septiembre de 2025, el Tribunal Constitucional peruano estableció que en un periodo de prisión preventiva se vulneró su derecho a no padecer detenciones arbitrarias, después de que permaneciera ocho días privada de la libertad sin un mandato judicial vigente.
Al mismo tiempo, el Congreso peruano mantuvo procedimientos relacionados con su actuación durante la crisis de diciembre de 2022.
Para septiembre de 2025, la Comisión Permanente aprobó un informe que recomendaba su inhabilitación por 10 años por su participación en los hechos vinculados con el intento de Pedro Castillo de disolver el Congreso.
La ex primera ministra peruana, quien permanecía asilada en la Embajada de México en Lima desde noviembre de 2025, salió de territorio peruano durante la madrugada de este viernes rumbo a México, después de que el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori le otorgara un salvoconducto.
El canciller peruano, Carlos Espá, confirmó que la salida se concretó alrededor de la medianoche y explicó que la decisión se tomó en cumplimiento de la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático de 1954.
México y Perú buscan abrir una nueva etapa
El acuerdo anunciado este 7 de agosto representa el regreso de los vínculos diplomáticos plenos entre ambos países después de la ruptura formal de 2025 y de una crisis política que comenzó casi cuatro años antes.
El comunicado conjunto no detalla públicamente todos los acuerdos alcanzados para concretar la reconciliación, pero sí establece una base política en la que ambos gobiernos reivindican sus vínculos históricos y reafirman el compromiso con el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
La reanudación también permitirá avanzar hacia la normalización de los canales diplomáticos y consulares entre dos países que mantienen vínculos económicos, culturales y sociales de larga data.
Para México y Perú, el reto ahora será trasladar el acuerdo político a una nueva etapa de cooperación y evitar que las diferencias sobre asuntos internos vuelvan a convertirse en una crisis diplomática y después de más de dos siglos de relación, ambos gobiernos han decidido volver a poner el énfasis en los vínculos históricos que comparten.






