Cientos de habitantes de las comunidades que integran los pueblos indígenas de las etnias tzeltal y chol de Chiapas marcharon en defensa de la tierra y para exigir la suspensión definitiva de la autopista Palenque-Ocosingo, denominada “Ruta de las Culturas Mayas”.
Al grito de que “La tierra no debe ser un negocio”, los habitantes de la región norte selva de Chiapas se movilizaron en San Cristóbal de las Casas para denunciar la pretensión del gobierno estatal de imponer una obra sin consulta libre e informada, destruir manantiales y lugares sagrados y fragmentar la vida comunitaria.
Los seis motivos para su rechazo
Las comunidades aseguran que la obra es jurídicamente inaceptable, toda vez que las autoridades han realizado consultas sin previo aviso, ni libres ni informadas, a las que tienen derecho las comunidades indígenas afectadas, lo que vulneran de forma directa sus derechos territoriales y culturales.

Señalan que representa la destrucción ambiental de bosques, selva, manantiales y montañas, y acusan a las empresas constructoras de intimidación mediante diversos actos de hostigamiento y acciones para debilitar la defensa de la tierra.
También denuncian que las constructoras siguen trabajando sin consultar a los ejidatarios y ejidatarias si pueden pasar por cafetales, parcelas de pequeños ganaderos y milpas, así como por los manantiales de uso de los pobladores.
Los inconformes afirman que el proyecto –que inició en junio de 2025- no sólo pretende fragmentar el ecosistema, sino romper el tejido comunitario construido durante generaciones.
Además, añaden, intenta sembrar la división entre los pobladores y amenaza las tradiciones y la cultura de los pueblos indígenas, porque –aseguran- la obra afectará muchos lugares sagrados, como los espacios ancestrales.
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