El miedo a lo desconocido, la incertidumbre después de egresar de una carrera artística y la necesidad de encontrar aliados para abrirse camino forman parte de “¡Oh, fortuna!”, largometraje escrito y dirigido por Luis Ayhllón, que llegará a la Cineteca Nacional el próximo 21 de agosto.
La cinta pone el foco en una realidad que pocas veces ocupa el centro de las historias sobre actores: qué ocurre cuando termina la formación profesional y comienza la búsqueda de oportunidades en un medio marcado por la incertidumbre.
Para Alexis Briseño y Alejandrina González, integrantes del elenco, la película representa la posibilidad de hablar sobre un tema que todavía genera pocos espacios de conversación y, al mismo tiempo, conectar la experiencia de los jóvenes artistas con otras problemáticas sociales.
“Creo que para todos nosotros representa la oportunidad de hablar tal vez de un tema que es tabú, que no se habla normalmente”, explicó Alexis Briseño durante una entrevista.

El actor también destacó que la película aborda otras realidades, como las personas en situación de calle, la maternidad en solitario y las historias particulares que atraviesa cada personaje.
Una historia que rompe con el héroe solitario
Alexis Briseño considera que “¡Oh, fortuna!” se aleja de las historias tradicionales sobre artistas que persiguen un sueño de manera individual y construye, en cambio, un retrato colectivo.
“Normalmente las historias que versan sobre artistas que se enfrentan a retos siempre muestran como esta suerte de mini viaje del héroe. La película, o como lo aborda también Luis, busca justo abordar a una generación que se enfrenta a una situación común”, señaló.
La cinta apuesta por un relato coral en el que ningún personaje concentra toda la historia. Los protagonistas comparten experiencias, frustraciones, sueños y vínculos mientras intentan encontrar un lugar dentro de la sociedad.
Para Briseño, esta perspectiva permite contar una historia que el cine suele presentar desde un solo punto de vista, pero ahora desde las experiencias compartidas de una generación.
El miedo después de egresar
La incertidumbre aparece como uno de los principales conflictos que enfrentan los personajes y también como una experiencia cercana para los actores.

Alejandrina González reconoció que el momento posterior al egreso puede generar miedo, sobre todo porque cada intérprete construye un camino distinto.
“Cuando estás recién egresando, yo creo que es muy natural. El siguiente paso es hacer colectivo, justo lo que nosotros por intuición o por deseo de seguir haciendo teatro hicimos. Pero sí hay miedo, hay incertidumbre”, explicó.
La actriz señaló que estudiar actuación no garantiza que todos recorran el mismo camino.
“Ninguna carrera es igual. Aunque todos estudiamos actuación, ninguna carrera se parece a la otra. Puede haber cosas en las que concuerden, pero son diferentes”, agregó.
Briseño, por su parte, encontró otra forma de definir ese temor. Para él, el problema ya no radica necesariamente en enfrentarse a lo desconocido, sino en no contar con las herramientas necesarias para hacerlo.
“Creo que ya no me da tanto miedo lo desconocido, sino no tener las herramientas para afrontarlo. Eso sí da terror”, afirmó.
El actor relacionó esa sensación con la propia naturaleza del teatro, un arte que constantemente abre y cierra ciclos.

“Es un arte efímero, inicia y termina. Y así son todos los proyectos teatrales. Es parte de nuestra carrera tener siempre inicios, pero también tener duelos porque se terminan esos proyectos”, explicó.
Luis Ayhllón apostó por una generación
La relación entre el director y el elenco también marcó la experiencia de “¡Oh, fortuna!”. Los actores recordaron que Ayhllón confió en ellos cuando apenas comenzaban a construir sus trayectorias.
Alejandrina González considera que esa confianza adquirió un valor especial porque el director no apostó únicamente por intérpretes individuales, sino por todo un colectivo.
“Luis también confió en nosotros. De repente, cuando vas egresando, tienes poco tiempo de carrera y no es tan común que alguien apueste por ti y aparte por todo el colectivo”, señaló.
Briseño coincidió y definió esa experiencia como un salto de fe.
“Fue un salto de fe. Pudimos haber caído con un tirano, pero no, caímos con un ser muy amoroso”, expresó.
Los actores también reconocieron los riesgos que enfrentan los jóvenes intérpretes cuando aceptan proyectos sin suficiente experiencia para identificar posibles abusos o dinámicas de explotación.
“Uno confía en estas situaciones y termina adentrado en una suerte de secta terrible donde se aprovechan de tu inexperiencia, ineptitud y fe”, comentó Briseño.
En ese sentido, “¡Oh, fortuna!” también habla de la importancia de encontrar personas y espacios que acompañen a quienes apenas comienzan su carrera.
Teatro, cine y nuevos caminos
Después de la experiencia de la película, ambos actores continúan explorando diferentes áreas de la industria.
Briseño combina la actuación teatral con la asistencia de dirección y comienza a desarrollar proyectos como director. El intérprete reconoce que no suele buscar oportunidades audiovisuales mediante castings porque prefiere el proceso creativo que encuentra en el teatro.
González, en cambio, mantiene una relación más cercana con los castings y el trabajo frente a cámara. Actualmente enfoca buena parte de su carrera en el terreno audiovisual, aunque conserva su vínculo con el teatro.
“Siempre soñamos. Yo sueño con poder tener un grupo con la capacidad de sostenerse”, compartió Briseño.
Su aspiración apunta a construir una compañía capaz de desarrollar proyectos de largo aliento tanto en teatro como en audiovisual. Entre sus referentes menciona a Peter Brook, Complicité y proyectos argentinos como los que desarrolla Malena Pichot.
González también busca continuar su formación teatral, particularmente en teatro físico y danza, aunque reconoce que actualmente encuentra mayores posibilidades en el audiovisual.
“Mi sueño ya en este momento es ser honesta con cada etapa”, afirmó.
La actriz recordó que nunca imaginó que conseguiría oportunidades frente a la cámara y que, después de participar en una serie o superar un casting, entendió que también existe un espacio para ella en ese terreno.
La inteligencia artificial frente al trabajo artístico
La conversación también abordó el impacto de la inteligencia artificial en las artes. Briseño considera que estas herramientas pueden servir como apoyo, pero cuestiona el uso que algunas empresas hacen de ellas y advierte sobre sus efectos en la capacidad de atención del público.
“El teatro como el cine y muchas artes requieren de la atención activa del público”, señaló.
El actor considera que la reducción de los tiempos de atención representa un reto para disciplinas que necesitan concentración, lectura crítica y disposición para involucrarse con una obra.
González también observa un impacto directo en la industria audiovisual. La creciente producción de publicidad y contenidos generados con IA, dijo, no solo afecta a actores y actrices, sino también a directores, productores, maquillistas, vestuaristas y otros profesionales.
“Hay como toda una industria que sí se ve afectada por eso”, apuntó.
Sin embargo, mantiene confianza en el trabajo humano y en la capacidad de los artistas para generar propuestas que una herramienta tecnológica no puede reproducir por completo.
“Esas herramientas nunca van a suplir la mente humana, el corazón humano, la sensibilidad o el arte que se pueda generar”, afirmó.
Una generación que busca su lugar
Con “¡Oh, fortuna!”, Luis Ayhllón y Dodo Escenas colocan en pantalla a una generación que enfrenta el desafío de convertir su vocación artística en una forma de vida.
La película utiliza a un grupo de jóvenes actores para hablar de la incertidumbre, los proyectos que terminan, la precariedad, la amistad y la importancia de construir redes de apoyo.
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La cinta se filmó íntegramente en la Ciudad de México y cuenta con un elenco integrado por Ernesto Rocha, Carlos Abraham Gongo, Marya Sotelo, Sergio Biviano, Francisco Aurelio Sánchez, David Zambrano, Emmanuel Pavía, Margareth Linares, Diego Alonso, Alexis Briseño Jaramillo y Alejandrina García Zavala, entre otros.
“¡Oh, fortuna!” estrenará el 21 de agosto en la Cineteca Nacional, con una mirada cercana a los artistas que todavía buscan respuestas mientras construyen, paso a paso, su propio camino.






