El universo de los Warren volverá a cobrar vida en la Ciudad de México, aunque esta vez no será desde una pantalla. The Conjuring Night 2026 presentó oficialmente su nueva experiencia de terror durante una rueda de prensa en Jardín La Gloria, donde adelantó una propuesta que busca llevar al público por un recorrido inspirado en el mundo de Ed y Lorraine Warren, pero que también incorporará diferentes vertientes del horror.
La experiencia abrirá al público el 23 de septiembre y, de acuerdo con los organizadores, no pretende limitarse a una tradicional casa de sustos. La apuesta es construir un recorrido que funcione también como una especie de museo dedicado a los casos paranormales, con vitrinas, objetos, muñecos y diferentes espacios relacionados con las historias que han alimentado el imaginario de la franquicia.
El proyecto toma como principal referencia a los Warren porque, para sus creadores, representan una de las figuras más reconocibles cuando se habla de investigación paranormal.
La intención, explicó, es que el visitante pueda encontrarse dentro de una misma experiencia con referencias a las distintas películas de The Conjuring, en lugar de recorrer una casa de terror convencional.
No será solamente “El Conjuro”
A lo largo de la experiencia habrá espacios relacionados con distintas formas de terror: desde fenómenos paranormales hasta asesinos seriales, monstruos y payasos. Uno de los escenarios principales será un circo maldito, donde los visitantes se encontrarán con juegos, personajes y diferentes dinámicas.
También habrá túneles y apariciones distribuidas a lo largo del recorrido. Los organizadores adelantaron que los sustos no estarán concentrados únicamente frente al visitante: habrá personajes colocados en diferentes puntos para evitar que quienes intenten refugiarse detrás del grupo encuentren un lugar seguro.
La experiencia tendrá una duración aproximada de 10 a 15 minutos por recorrido, aunque el tiempo podrá depender del flujo de visitantes.
La organización recordó que una primera experiencia realizada hace aproximadamente dos años consiguió reunir 700 visitantes en un solo día, mientras que se activaron alrededor de 250 códigos rojos, mecanismo utilizado para que quienes ya no quisieran continuar pudieran abandonar el recorrido.
Para esta edición, la producción aseguró haber incrementado tanto la cantidad de elementos como las dinámicas con los actores.
“Código rojo”: la salida para quienes ya no quieran continuar
Uno de los puntos que más énfasis recibió durante la conferencia fue la seguridad.
Los organizadores explicaron que los actores no tendrán permitido tocar a los visitantes, y los asistentes tampoco podrán tener contacto físico con los intérpretes.
En caso de que una persona quiera abandonar el recorrido, podrá utilizar el “código rojo”, una señal que permitirá al personal identificarla y acompañarla hasta la salida.
También se establecieron otras reglas: no ingresar con alimentos o bebidas, no utilizar cámaras o flash durante el recorrido y evitar detenerse o quedarse atrapado en los túneles, con la finalidad de mantener el flujo de personas y prevenir accidentes.
La experiencia tendrá una edad mínima de nueve años. En el caso de menores de esa edad, se contempla un documento de consentimiento y deslinde de responsabilidad para los acompañantes.
De Annabelle al circo maldito
Aunque la imagen promocional de The Conjuring Night remite inevitablemente a Annabelle y a los Warren, durante la presentación se dejó claro que la propuesta será mucho más amplia.
El recorrido incluirá referencias al universo de The Conjuring, además de otros personajes y criaturas provenientes del imaginario del terror. Entre las sorpresas anunciadas se encuentra un espacio dedicado al circo maldito, donde los visitantes incluso podrían recibir algunos efectos físicos durante el recorrido.
Los organizadores explicaron que habrá efectos de sangre simulada y otros elementos diseñados para generar una experiencia más inmersiva, aunque aseguraron que estos recursos estarán controlados y no buscan poner en riesgo al público.
La propuesta también pretende recuperar una tradición relacionada con el Día de Muertos. Para el 1 de noviembre, se contempla un espacio de ofrenda en el que los visitantes podrán llevar fotografías de familiares fallecidos para integrarlas a la instalación.
Una experiencia que busca crecer más allá de Halloween
Además de la casa de terror, durante la rueda de prensa se adelantaron otros proyectos que serán desarrollados alrededor de la producción, entre ellos una propuesta de entretenimiento llamada «Super Barrio» relacionada con influencers, figuras públicas y boxeo. Entre los influencers se encontrarán personas de la comunidad LGBTTTIQ+ para que, según los propios organizadores, esto ayude a romper estereotipos. Pero no solo eso, también pretende subir al ring a personas del público que ese día quieran boxear.
El proyecto, todavía en proceso de organización, contempla enfrentamientos previamente pactados bajo reglas del boxeo mexicano y con participantes seleccionados de acuerdo con distintos criterios de seguridad. La intención es evitar que se convierta en una dinámica improvisada y establecer previamente quiénes pueden participar y bajo qué condiciones.
Los organizadores reconocieron que este proyecto requiere especial cuidado debido a los riesgos físicos y legales que implica cualquier enfrentamiento, por lo que señalaron que trabajan con abogados para establecer contratos y condiciones de participación.
Sin embargo, el proyecto principal que concentra actualmente la atención es The Conjuring Night 2026, que prepara su apertura para el 23 de septiembre, con una alfombra roja programada desde las 17:00 horas y la apertura al público posteriormente.
La experiencia estará disponible durante distintas fechas de septiembre, octubre y noviembre, con horarios nocturnos y posibilidad de extender el cierre dependiendo de la afluencia.
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Ahora, The Conjuring Night 2026 pretende llevar esa la idea de las casas de terror un paso más allá: no solamente asustar al visitante, sino hacerlo recorrer un universo completo de terror.
Porque, como quedó planteado durante la presentación, la pregunta ya no es qué encontraron los Warren.
La pregunta es qué encontrará el público cuando entre.






