Ante la férrea competencia por el dios rating en los realities La Casa de los Famosos y La Granja VIP en su segunda temporada, los telévoros observamos una de las grandes diferencias entre ambos: el casting.
Mientras en La Casa de los Famosos no levantan números y han llegado al colmo y al escarnio de mofarse y criticar a sus habitantes “congelándolos” mientras ex participantes les vociferan en plena cara su incompetencia, abulia y ser unos simples “muebles”, como el caso de Memo Schutz, Ernesto Laguardia y Cinthya Klitbo, entre otros, en La Granja VIP muestran todo lo contrario al contar con escándalo, morbo y denostación asegurados con el ingreso de Niurka, Carlos Trejo “El Cazafantasmas”, Ivonne Montero y con “orejas de burro” a Pedro Sola, insertado como aprendiz y practicante de capataz del tío Pepe en tareas de cuidado animal, limpieza y apoyo en el campo, una especie de servicio a la comunidad a causa de su incontinencia verbal cuando dijo al aire en “Ventaneando” que “había que envenenar a los perros”.
La batalla por el rating
Por si no fuera suficiente en la silla de honor como jurado, se pavonea un Alfredo Adame, ganador de la anterior edición, sabedor que en la telera nuestra de cada día se premia el escándalo, los improperios e insultos, las patadas de bicileta y la denigración en cualquiera de sus modalidades.
“¿Adónde vamos a parar?”, como dice la canción del cantautor Marco Antonio Solís. Ya hay respuesta en “La casa de los mañosos”, auspiciada y elaborada por TV Azteca en contra del partido morenista en el poder, que lejos de ser una parodia o sátira política, es un nada atento recordatorio que la burla, el odio y la violencia de todo tipo, insertada en la polarización, nos hacen una sociedad fragmentada y carente de valores.
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De mentiras y medias verdades hoy los telévoros, más que nunca, hagamos valer nuestro derecho no solo como audiencia sino con un control que rige la voluntad de ver y elegir lo que nos plazca.
Mientras la sátira política utiliza el humor, la ironía, la exageración o el ridículo para exponer y criticar a la misma estupidez o los vicios de las personas en la política, la parodia es una imitación cómica de una obra o autor donde se exagera para exponer y criticar , en especial en temas de actualidad y de la política actual.
Y como siempre sucede y queda asentado, máxime en la telera nuestra de cada día, “el que se lleva se aguanta”…
Ver para creer. Telévoros: ¡Uníos!
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