Rodrigo Murray continúa triunfando en teatro mexicano con Leonardo, un monólogo escrito, producido e interpretado por él mismo que rinde homenaje a uno de los genios más grandes de la historia: Leonardo da Vinci. Te contamos todos los detalles de su décima temporada en el Teatro Milán y la conversación que tuvimos con el actor.
Al celebrar la función número 144 de Leonardo, Rodrigo Murray compartió con nosotros cómo ha evolucionado la puesta en escena a lo largo de este tiempo:
«El recibimiento del público ha sido increíble; este monólogo es un verdadero sueño hecho realidad», nos contó el actor al reflexionar sobre la respuesta de la audiencia durante esta décima temporada.
¿Cómo fue el proceso de investigación de Leonardo?
Interpretar a múltiples personajes dentro de una sola producción representa un desafío único. Para Murray, dar vida a cada rol y lograr que la audiencia conecte con ellos ha sido la parte más divertida y compleja del proyecto.
En cuanto a la investigación histórica, el actor confesó que lo más difícil fue el proceso de edición ya que tuvo que retirar pasajes o datos históricos que no le daban la fluidez que la obra necesitaba, aunque ahora le hubiera encantado dejar ciertas cosas que por tiempo tuvo que dejar fuera; pero la curaduría dio como resultado una obra llena de pulso, ritmo y corazón, diseñada para que el público se divierta y salga reconfortado del teatro.
Las similitudes entre Rodrigo Murray y Leonardo da Vinci
¿Qué conecta al actor mexicano con el sabio renacentista? Para Murray, la respuesta está en dos pilares: la curiosidad insaciable y el amor desmedido por el arte dramático.
«El teatro es mi vicio más grande, sigue teniendo un sabor extraordinario», afirmó el actor al explicar que desde muy joven, gracias a su padre, conoció la obra de Da Vinci. Al investigar su vida, descubrió la fascinación que el propio Leonardo sentía por el teatro, lo que terminó de consolidar el vínculo entre ambos.
¿Por qué no te puedes perder Leonardo?
Rodrigo Murray destaca que la obra gira en torno a tres ejes fundamentales que confrontan al espectador de manera amena:
El fracaso: Concebido no como un enemigo, sino como un elemento natural de la vida con el que nacemos y morimos, y del cual hay que aprender.
La inmortalidad: Una reflexión sobre la trascendencia y cómo deseamos construir un legado perdurable.
El teatro: Una oportunidad para conocer la faceta más humana, divertida y apasionante de Leonardo da Vinci.
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Uno de los elementos visuales más impactantes de la producción es la inclusión de la pieza «Leonardo 4», creada especialmente por el renombrado escultor mexicano Sebastián.
La escultura pesa aproximadamente 240 kilogramos y tiene la capacidad de transformarse en 64 figuras distintas. Durante la representación del monólogo, Rodrigo Murray manipula la pieza para crear 16 figuras exactas, logrando regresar al diseño original justo para el cierre de la obra.







