En una nueva edición de la serie The Scene, emitida por el canal de Gibson TV en YouTube, el cantautor y guitarrista colombiano Fonseca, recorrió las instalaciones del recién inaugurado Gibson Garage Miami en compañía del director de experiencia de marca de Gibson, Mark Agnesi.
“No había visto una tienda de guitarras de este tamaño en ninguna parte del mundo”, dijo el ganador de múltiples premios Latin Grammy al entrar al recinto que abarca más de 800 metros cuadrados (8000 pies cuadrados) y alberga un imponente sistema aéreo con 266 guitarras en movimiento continuo, réplica de las líneas de acabado de fábrica de Gibson, en Nashville, Estados Unidos.
“En las tiendas siempre he visto guitarras colgadas en las paredes, pero verlas acá flotando en movimiento continuo es algo grandioso, es hermoso”, apuntó el guitarrista.
Durante su visita, el artista bogotano, radicado desde hace 15 años en Estados Unidos y vinculado a la familia de artistas de Gibson por dos décadas, no ocultó su asombro ante la magnitud de la sede y tocó tres modelos de guitarras que llamaron su atención.
Fonseca visitó el Gibson Garage de Miami
La primera de ellas fue una Gibson ES-335 semisólida, la cual el artista encontró en una de las salas de ensayo interactivas (jam rooms). Se trata del modelo eléctrico que Fonseca ha venido utilizando recientemente en sus presentaciones.
“Me encanta porque es muy liviana”, dijo. La ES-335 se caracteriza por ser un instrumento de cuerpo amplio y gran resonancia, pero sumamente liviano y cómodo al tocar, además de su versatilidad para entregar tonos cálidos y definidos sin perder sustain ni claridad.
El segundo instrumento que Fonseca decidió tocar fue una Hummingbird que Agnesi le presentó en la sala de guitarras acústicas que “cuenta con todas las perlas y el brillo”, dijo director de experiencia de marca de Gibson.
Tras rasgarla unos segundos, Fonseca fue enfático: “Es una guitarra preciosa”. Finalmente, el bogotano tocó otra Gibson acústica edición especial de apertura (inspirada en el Art Déco de Miami) que encontró en un salón reservado para artistas e invitados VIP.
Esta guitarra destaca por su construcción con maderas tonales selectas –incluido el palo de rosa brasileño–, su pala escalonada (stairstep peghead) y un diseño estético que rinde tributo directo a la icónica arquitectura Art Déco de la ciudad.
El colombiano quedo sorprendido
“Suena hermoso”, dijo Fonseca tras su pequeño solo improvisado. “Otra obra de arte”, agregó.
Durante la visita, otro de los instrumentos que llamó la atención de Fonseca fue una guitarra con un diseño original que presentó Ted Mccardi a finales de la década de 1950 –contemporánea de la Flying V y la Explorer– pero nunca llegó a la producción en serie.
“Es la primera vez en mi vida que veo una de estas”, dijo con asombro el colombiano sobre la recreación de 1982 de este modelo que podrán apreciar quienes visiten el Gibson Garage Miami.
El Gibson Garage Miami representa la tercera sede insignia de la compañía –tras las exitosas aperturas de Nashville (2021) y Londres (2024)– y se convirtió en el espacio de experiencias y venta al por menor de la marca más grande hasta la fecha.
El recinto ofrece salas de prueba acústicas e interactivas (jam rooms), zonas dedicadas a amplificadores MESA/Boogie, el programa de diseño personalizado Gibson Custom Made to Measure, vitrinas de modelos históricos certificados, mercancía y ropa oficial, más de 500 guitarras de Gibson, Epiphone y Kramer y un escenario para presentaciones en directo sobre el cual Fonseca dijo que le parecería “increíble”.
El artista disfruto la visita
“Parte de la magia de tocar en este escenario es hacerlo con las guitarras flotando”, dijo Fonseca. “Tocar acá con todas las guitarras en movimiento va a ser una locura”.
El arte urbano característico Wynwood también forma parte integral de la experiencia visual de la tienda.
Uno de los puntos más destacados del recorrido de Fonseca y Agnesi fue la sección dedicada a la marca Kramer, donde el reconocido artista callejero miamense Carlos Solano intervino directamente el espacio al pintar un imponente mural que captura el auténtico estilo del Distrito del Arte, complementado por una pared decorada con miles de calcomanías clásicas del rock y el glam de la década de 1980, incluidas dos máquina de arcade para jugar Pac-Man y Galaga.







