La IA nos controlará

Hay un lugar nebuloso, entre el tiempo y el espacio, donde la imaginación crea la realidad que habitamos. Es un “misterio”. El neurocientífico mexicano Jacobo Grinberg desapareció en el misterio al intentar demostrar lo innegable: que la imaginación crea la realidad.
En “La Odisea”, escrita entre los años 725 y 625 antes de Cristo, Homero imaginó y creó un guerrero casi invencible: Aquiles.
Unos 300 años después, un adolescente, Alejandro de Macedonia, hijo del rey Felipe II, al leer “La Odisea”, se creyó ser Aquiles.
Alejandro Magno “encarnó” a Aquiles, dormía con “La Odisea” bajo la almohada, la leía antes de dormir y al despertar. Como Aquiles, Alejandro fue casi invencible, pero lo mató la malaria en la India.
En 1867, un ingeniero francés imaginó una nave para navegar bajo el mar, la diseñó y la exhibió.
Julio Verne la vio, se inspiró y escribió las aventuras del capitán Nemo en su nave, el Nautilus, en “20 mil leguas de viaje submarino”, publicada en 1868.
En 1968, Arthur C. Clarke, el escritor inglés, y el director estadounidense Stanley Kubrick estrenaron la novela y la película “2001: Odisea del Espacio”.
En esa ficción, Hal, una supercomputadora inteligente e independiente, tomó control de la nave espacial y de su tripulación.
Hoy, los creadores de la Inteligencia Artificial (IA), que es mucho más inteligente e independiente que Hal, temen que ella tome el control de nuestras vidas. Piden “pausar” el desarrollo de la IA. Los espías de China temen que la IA desaloje del poder al Partido Comunista.
Quienes imaginaron y crearon la IA le temen al futuro; si un padre le teme a su hijo, a su propia creación, debemos ponerle atención.
El presidente Donald Trump dice que Estados Unidos supera a China con la IA, no quiere “pausarla”. Asegura que solo falta “un presidente inteligente” (como él) para regularla.
Grinberg tenía razón, la imaginación crea la realidad. Homero imaginó a Aquiles, Alejandro Magno lo encarnó. Imaginaron el submarino, Verne le dio vida. Clarke imaginó la computadora inteligente, llegó la IA.
Nos plantea un escalofriante desafío de control y supervivencia, si no controlamos la IA, la IA nos controlará.
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