Un mensaje de WhatsApp que solicita descargar una aplicación, una llamada por un supuesto cargo no reconocido o un correo que pide actualizar datos personales pueden parecer situaciones habituales. Sin embargo, también forman parte de las estrategias más utilizadas por los delincuentes para cometer fraudes financieros.
De acuerdo con Jesús Medina Cantú, Oficial de Seguridad de la Información de Grupo Financiero Banorte, los esquemas de fraude evolucionan constantemente y aprovechan la confianza o la urgencia de los usuarios para obtener información sensible o inducir operaciones no autorizadas.
Condusef alerta por aplicaciones descargadas desde enlaces
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) advierte sobre los riesgos de descargar aplicaciones o dar clic en enlaces enviados mediante SMS, correo electrónico, WhatsApp, redes sociales y otros servicios de mensajería.
Aunque el mensaje parezca provenir de una institución financiera e incluso muestre un número telefónico legítimo, el enlace puede dirigir a un sitio inseguro desde donde se descarga una aplicación diseñada para recopilar información personal y financiera.
Ante esta situación, los especialistas recomiendan descargar aplicaciones exclusivamente desde Google Play o App Store, verificar que se trate de la aplicación oficial de la institución financiera y evitar instalar programas enviados a través de enlaces recibidos por mensajes o correos electrónicos.
También aconsejan confirmar directamente con el banco cualquier invitación para descargar una aplicación y evitar responder mensajes que soliciten contestar con un “sí” o un “no”.
Phishing, smishing, vishing y quishing: las modalidades más comunes
Los delincuentes utilizan distintos métodos para engañar a las personas, aunque todos tienen un objetivo común: obtener datos confidenciales o provocar transferencias de dinero mediante engaños.
Uno de los mecanismos más conocidos es el phishing, que consiste en el envío de correos electrónicos o mensajes que imitan la imagen, logotipos, colores y datos de contacto de una institución. El propósito es dirigir a la víctima hacia páginas falsas donde se capturan usuarios, contraseñas y otros datos personales.
Una modalidad similar es el smishing, que recurre a mensajes SMS para generar preocupación o urgencia. Por ejemplo, un mensaje puede advertir sobre un supuesto bloqueo de cuenta y solicitar que el usuario haga clic en un enlace para evitarlo.
Los especialistas de Banorte recomiendan no abrir estos enlaces y comunicarse directamente con la institución financiera para confirmar la autenticidad del aviso.
Otro fraude frecuente es el vishing, que ocurre mediante llamadas telefónicas. En este esquema, los delincuentes se hacen pasar por empleados bancarios y reportan presuntos cargos irregulares, bloqueos de cuenta o problemas de seguridad. Incluso pueden mostrar en la pantalla un número que coincide con el de una institución financiera.
Cuando una llamada solicita contraseñas, NIP, CVV o códigos de seguridad, la recomendación es finalizar la comunicación y llamar directamente al banco.
A estas modalidades se suma el quishing, una práctica que utiliza códigos QR falsos para redirigir a sitios fraudulentos donde se busca obtener información confidencial o realizar operaciones ilegitimas.
Banorte recordó que nunca solicita por correo electrónico, SMS o llamadas información confidencial como contraseñas, NIP, CVV o códigos de seguridad.
El fraude también ocurre fuera de Internet
Los riesgos no se limitan al entorno digital. Existen esquemas de fraude que se realizan directamente en cajeros automáticos y terminales de pago.
Uno de ellos es el skimming, una técnica mediante la cual los delincuentes copian la información contenida en las tarjetas bancarias mediante dispositivos instalados de forma ilícita en cajeros o terminales.
Para reducir los riesgos, los expertos recomiendan revisar físicamente el cajero antes de utilizarlo, evitar recibir ayuda de desconocidos, cubrir el teclado al capturar el NIP y no perder de vista la tarjeta durante los pagos.
Asimismo, Banorte destacó que su aplicación Banorte Móvil ofrece la función de retiro sin tarjeta, una alternativa que permite disminuir los riesgos asociados al uso de tarjetas físicas en cajeros automáticos.
Verificar siempre será la mejor defensa
Especialistas en seguridad financiera coinciden en que los fraudes pueden adoptar distintas formas, desde correos electrónicos, mensajes SM5 y llamadas telefónicas hasta aplicaciones falsas, códigos QR y cajeros alterados.
Por ello, la principal recomendación consiste en identificar las señales de alerta y desconfiar de cualquier solicitud que exija actuar de manera inmediata.
Antes de compartir información personal o financiera, lo más seguro es verificar directamente con la institución correspondiente. En muchos casos, unos segundos de precaución pueden marcar la diferencia entre proteger el patrimonio o convertirse en víctima de un fraude.








