Con el aseguramiento de un tigrillo en la localidad de Tecpaco, municipio de Calnali, suman cuatro los animales de esta especie resguardados en la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de Pachuca.
Tigrillo, especie en peligro de extinción
La especie, catalogada como en Peligro de Extinción en la NOM-059-SEMARNAT-2010, ha registrado un aumento en aseguramientos por posesión ilegal como mascota y por interacción con zonas agrícolas en la Huasteca hidalguense, por lo que la Profepa ha asegurado cuatro ejemplares este año.
El caso más reciente se reportó en Calnali, el 22 de septiembre pasado, donde funcionarios de la Profepa aseguraron a una hembra de aproximadamente cinco meses de edad.
El reporte de la Unidad de Rehabilitación indica que dicho ejemplar era mantenido como mascota sin acreditar la legal procedencia.
A su ingreso al albergue de Pachuca se le detectó condición corporal baja, deshidratación leve y garras cortadas, práctica común cuando son humanizados. Actualmente se encuentra en cuarentena y bajo un protocolo de rehabilitación conductual para evitar la impronta humana y valorar su posible reintegración.
Encuentran un tigrillo en milpa de Jaltocán
En tanto, otro caso se reportó en Jaltocán, donde localizaron a un macho adulto joven en una milpa.
El dueño de la parcela dio aviso a las autoridades y entregó de manera voluntaria a este felino. Tras la valoración, la Profepa determinó su traslado a la capital hidalguense para su recuperación y posterior liberación en una zona apta.
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Tigrillos traídos de otras entidades
El 5 de agosto pasado ingresó a la Unidad de Rehabilitación una hembra de nueve meses asegurada en San Pablo Huitzo, Oaxaca, también por posesión ilegal.
Al no existir espacio en centros del sureste, la depositaron en un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS) de Pachuca.
El cuarto ejemplar es Itzan, un macho de cuatro meses nacido en cautiverio en la UMA Selva Teenek Ecopark de San Luis Potosí, trasladado el 26 de abril a Pachuca. Este movimiento marcó la primera coordinación formal entre ambos centros dentro del programa de crianza y liberación controlada de la especie, con el objetivo de reforzar la variabilidad genética.
Autoridades de la unidad advirtieron que la tenencia de tigrillos como mascotas no solo es un delito federal que se castiga hasta con nueve años de prisión, sino que condena a los ejemplares a no poder regresar a vida libre por la pérdida de habilidades de caza y el corte de garras.
La Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de Pachuca se ha consolidado este 2026 como el principal centro receptor de felinos silvestres asegurados en el centro del país.








