Por Susana Cato
Murió Gabino Palomares. Y nos deja en ese vacío incierto en que se queda la música que sigue sonando. Ya lo decía una antigua profecía náhuatl: “Oirás cantar a los muertos”. Y aunque él no esté, escucho hoy a Gabino con sus piezas llenas de pueblo, honor, lucha y humor.
Un humor libertario, como el que me enseñó una vez la gran titiritera Mireya Cueto: “Las tiranías no soportan dos cosas: la risa y el arte”. Y eso tiene sin duda la obra de este gran trovador.
Al escuchar la triste noticia de su muerte, saqué un disco con una de sus piezas que se llama “El piojo”. No es sólo música, es un video animado que le propuse a Gabino en el año 2007 para un disco de canciones infantiles en náhuatl que yo realizaría con mi equipo –donde dirigía un foro ambulante: El Teatro Blanquito– con apoyo de las secretarías de Cultura y de Educación de la Ciudad de México.
Esta canción no era especialmente para niños, pero con la animación en Stop-motion –realizada por Jorge Velázquez, Kobyskander– quedó una joya única que siembra desde la infancia la conciencia social.
Todo el disco resultó excepcional. Se llama Amo el canto del zenzontle e inicia con ese poema de Nezahualcóyotl en náhuatl recitado por un pequeño de Milpa Alta, Carlos Rafael Aparicio. Participaron en él el gran músico Alejandro Herrera, la antropóloga Lourdes Sánchez, la señora Petra Yolanda Leyva –quien canta en su náhuatl de Milpa Alta como una herencia profunda–. Aparece allí desde el Himno Nacional en esa lengua, hasta “La víbora de la mar” y “Las mañanitas”, entre otras, interpretados y gozados por niños de las alcaldías de Milpa Alta y Benito Juárez.
Por iniciativa del secretario de Educación capitalina, Axel Didrickson, se repartieron miles de ejemplares en las escuelas, y la respuesta al proyecto en Youtube fue sorprendente. Cantando los niños podrían aprender dos de nuestras más grandes herencias: música y náhuatl.
Pero volvamos a “El piojo” (“metoli”, en náhuatl), canción a la que Gabino Palomares le hizo un pequeño cambio. La versión original termina así:
El cuerito del piojito lo quiero para botines
para hacerle su calzado a esta bola de catrines.
El cuerito no lo vendo lo quiero para tacones,
para hacerle su calzado a esta bola de cabrones
y cabroncitos, hijitos de su mamá,
que roban lo necesario, para que pobre siga mi apá.
La de nuestro disco para niños se queda en la primera parte, donde el cuerito del piojito se usará para:
Carteras y carteritas, bolsitas para guardar
Volantes, los necesarios, y poderme organizar.
Y entonces, en el video, Gabino Palomares acerca su mano a los ojos para descubrir a un goloso metoli con popote dándose un buen trago de su sangre.
¡Viva Gabino Palomares! ¡Que los niños escuchen sus canciones! ¡Viva el náhuatl y viva para siempre en México el poderoso canto del zenzontle!
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