La crisis del agua en Jalisco volvió al centro de la agenda pública después de la manifestación del pasado 11 de octubre, en la que ciudadanos expresaron su preocupación por la calidad del agua. Ante el conflicto, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que su gobierno analiza dos proyectos para atender la problemática y que solicitó una revisión técnica más amplia antes de presentar las alternativas al gobernador de Jalisco y a los habitantes de la entidad.
Durante la conferencia matutina, la mandataria señaló que ya sostuvo una reunión con autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), quienes le presentaron dos propuestas que todavía deben ser evaluadas.
Paralelamente, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Secretaría de Gobernación (Segob) realizan investigaciones relacionadas con las denuncias por el uso de agua y gases lacrimógenos durante la intervención contra los manifestantes.
“Hay dos proyectos que se están analizando y me los presentaron ayer; todavía les pedí que hagan una revisión mayor para que, una vez que tengamos claro el proyecto, ya podamos hablar con el gobernador y podamos dar información a los habitantes de Jalisco”, explicó Sheinbaum.
Crisis del agua en Jalisco: una problemática que va más allá de la calidad
La mandataria no dio detalles de costos ni los plazos de ejecución de ambas propuestas; sin embargo, la preocupación por el agua en Jalisco no se limita a su calidad. También involucra la distribución, el estado de las tuberías, la capacidad de las redes de drenaje, el crecimiento de la mancha urbana y las condiciones ambientales de ríos y arroyos.
Las fugas, las fallas de infraestructura y las interrupciones por reparaciones en la red hidráulica pueden afectar el suministro, mientras que las descargas residuales y los escurrimientos urbanos representan riesgos para los cuerpos de agua.
Así lo ha alertado la plataforma GeoRiesgos Jalisco, desarrollada por especialistas vinculados con la Universidad de Guadalajara, al ofrecer información geográfica sobre zonas inundables, hundimientos y modificaciones del territorio. Sus registros permiten analizar cómo las características del suelo, las intervenciones en los cauces y las limitaciones del drenaje contribuyen a los riesgos urbanos.
Detalla que uno de los problemas que enfrenta el Área Metropolitana de Guadalajara es el envejecimiento de su infraestructura hidráulica, pues existen tuberías y colectores instalados hace más de 60 años que no fueron diseñados para las dimensiones actuales de la ciudad.
El deterioro de estas redes puede provocar fugas, filtraciones y pérdida de material del subsuelo. Cuando el agua arrastra partículas de tierra a través de grietas o conexiones dañadas, puede formar cavidades que, con el tiempo, ocasionen hundimientos o socavones.
Sin embargo, estos fenómenos no tienen una sola causa, ya que los rellenos de escombros, las deficiencias constructivas, las características del suelo y la falta de mantenimiento también pueden contribuir a la inestabilidad del terreno.
Urbanización descontrolada: presión sobre el drenaje y los cauces
El crecimiento urbano también influye en la capacidad para manejar el agua de lluvia. La expansión de viviendas, comercios y vialidades incrementa las superficies impermeables, reduce la infiltración y provoca que una mayor cantidad de agua escurra rápidamente hacia los colectores.
A esto se suma la modificación de cauces naturales. Cuando las obras, los rellenos o las construcciones reducen las secciones hidráulicas de arroyos y canales, disminuye el espacio disponible para conducir el agua. Durante tormentas intensas, esta situación puede favorecer desbordamientos e inundaciones.
GeoRiesgos detalla que las dificultades para garantizar un suministro continuo pueden responder a distintos factores, entre ellos:
- Fugas en las tuberías: reducen el volumen disponible y pueden afectar la estabilidad del suelo.
- Redes antiguas: requieren mantenimiento y sustitución de tramos deteriorados.
- Mayor demanda urbana: el crecimiento habitacional y comercial exige más capacidad de conducción y distribución.
- Reparaciones de emergencia: los trabajos en tuberías y colectores pueden provocar interrupciones temporales.
- Limitaciones operativas: la disponibilidad del recurso, los equipos de bombeo y las condiciones de la red influyen en la continuidad del servicio.
Apunta que la calidad del agua depende tanto de las condiciones de las fuentes de abastecimiento como del tratamiento, almacenamiento y distribución. Entre las posibles fuentes de contaminación se encuentran las descargas de aguas residuales domésticas e industriales sin tratamiento suficiente, los escurrimientos de lluvia que arrastran aceites y residuos, y las fallas en las instalaciones de distribución.
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