El Centro Cultural Helénico abre el año con una propuesta emotiva y profundamente humana. La obra “Cati, Catalina, Calicó… o la maravillosa vida de la niña gato” llegará al Foro La Gruta a partir del 24 de enero de 2026, con una temporada que se extenderá hasta el 1 de marzo, llevando al público una historia sobre los lazos que se construyen entre las personas y sus animales de compañía.
Con dramaturgia y codirección de Felipe Rodríguez y Lizeth Rondero, la puesta en escena se mueve entre la ternura cotidiana y la inevitable experiencia de la despedida, al narrar cómo la llegada de una pequeña gatita transforma por completo la vida de una mujer acostumbrada a vivir bajo el control y la rutina.
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Una historia sobre el amor que deja huella
La trama sigue a “Luisa”, una mujer cuya vida cambia con la llegada de “Catalina”, una gatita calicó de ojos verdes que la invita a mirar el tiempo y el afecto desde otro lugar. A través de pequeños rituales compartidos, jugar, comer, descansar y acompañarse, se construye un vínculo que le da un nuevo sentido a la existencia.
Con el paso de los años, “Catalina” crece y finalmente muere, dejando a “Luisa” frente a una pérdida que la obliga a resignificar el amor y la ternura. Lejos de evitar el tema, la obra propone una mirada luminosa sobre el duelo y sobre la importancia de los lazos que nos transforman.
Un montaje inspirado en una historia real
Los creadores de la obra explican que el proyecto nació a partir de su propia experiencia con Catalina, una gatita calicó que los acompañó durante 14 años. Para ellos, la obra es una reflexión sobre la pérdida física de un ser amado y el aprendizaje emocional que se desprende de ese proceso, visto desde la relación entre un humano y un animal.
El elenco está conformado por Lizeth Rondero, Felipe Rodríguez e Isaías Avilés. La propuesta se completa con la música original de Sara Vélez, el diseño de iluminación de Tenoch Olivares y los elementos escenográficos y títeres de Oswaldo Valdovinos e Itzel Casas.
Teatro para hablar de lo que más nos duele
“Cati, Catalina, Calicó”… se suma además a una línea de teatro que apuesta por hablarle a las infancias, y también a los adultos, sobre temas complejos como la pérdida, la identidad y la familia desde la sensibilidad y la empatía.
A través de una historia sencilla y poética, la obra busca que el público reconozca el valor de los vínculos y entienda que el amor, incluso cuando termina, deja una huella que nos construye.
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