Durante la Semana Santa, iglesias de todo el mundo adoptan el color morado en mantos, vestimentas y elementos litúrgicos como parte de una tradición con profundo significado espiritual.
Este tono forma parte de los colores litúrgicos establecidos por la Iglesia católica, los cuales marcan las distintas etapas del calendario religioso y reflejan el sentido de cada celebración.
De acuerdo con el Misal Romano, el morado se utiliza en periodos de preparación y reflexión, especialmente durante la Cuaresma, que antecede a la Semana Santa.
Este periodo, de aproximadamente 40 días, invita a los fieles a practicar la oración, el ayuno y la penitencia como preparación para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el morado simboliza la penitencia, el recogimiento y la conversión espiritual, por lo que las celebraciones adquieren un tono más sobrio en comparación con otras festividades.
Además, este color también representa la espera y la preparación interior, al recordar a los creyentes la importancia de reflexionar sobre el sacrificio de Cristo y renovar su fe.
Por ello, durante esta temporada los templos lucen telas moradas y los sacerdotes portan vestimentas de ese mismo color en misas y ceremonias.
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Más allá de su presencia estética, el morado se mantiene como un símbolo que invita a vivir la Semana Santa con introspección, espiritualidad y preparación para la celebración de la Pascua.






